Diario de León

MEDIO NATURAL ■ ATENTADO CONTRA LA DIVERSIDAD

El veneno provoca la muerte del 25% de la fauna recogida en León

La Junta aprueba un plan para erradicar el uso de cebos ilegales que incluye penas más duras

Un oso pardo en la Cordillera Cantábrica.

Un oso pardo en la Cordillera Cantábrica.

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León

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maría carnero | león

El uso de cebos envenenados es una práctica utilizada desde hace más de un siglo en España para eliminar depredadores. En 1879 fue autorizada por la Ley de Caza y ha sido legal hasta 1983. El veneno se ha venido utilizando con la intención de matar animales considerados como dañinos para distintas actividades, principalmente para la caza, la ganadería y la agricultura. El problema es que su uso causa un daño masivo, no selectivo y cruento, y afecta a muchas especies a las que no va dirigido, entre ellas especies amenazadas y animales domésticos. Por ello está prohibido por la legislación nacional y europea, y perseguido por la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, que ha aprobado un plan para erradicar su uso, ya que actualmente constituye una de las principales amenazas para la biodiversidad.

En el caso de la provincia de León, según datos de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente, la intoxicación es la segunda causa de muerte de las especies encontradas muertas, entre los años 2013 y 2016. De las 177 animales recogidos sin vida, 69 presentaban traumatismos, mientras que 44, —es decir, un 25%,— presentaban síntomas en envenenamiento.

El plan aprobado por la Junta para erradicar el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural cuenta con ocho objetivos que a medio plazo buscan terminar con una práctica «muy extendida» en el territorio de la comunidad.

Entre los ocho objetivos marcados en este plan, según la orden publicada esta semana en el Boletín Oficial de Castilla y León, figura la creación de una base de datos y un mapa de riesgo de veneno en la comunidad, la adopción de medidas en vía administrativa y de coordinación con la vía penal y la adopción de medidas urgentes para la recuperación del ecosistema afectado.

Prevención y sensibilización

También se incluyen acciones formativas, de prevención y sensibilización y para una mayor coordinación entre administraciones con competencias en la lucha contra el uso ilegal del veneno, así como las relacionadas con la gestión y control del comercio de sustancias usadas habitualmente como tóxico, así como en la gestión de sus residuos o envases.

Según recoge la orden, el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural constituye una de las prácticas más lesivas para la conservación y supervivencia de numerosas especies de fauna silvestre, muchas de ellas amenazadas y algunas incluso en peligro de extinción.

«En la actualidad el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural está muy extendido en el territorio de Castilla y León», y las «prácticas de detección de casos de envenenamiento están bastante desarrolladas en la Comunidad, utilizándose los mapas de riesgo desde hace años, y efectuándose diversas actuaciones para prevenir o penalizar el empleo de cebos envenenados».

Sin embargo, según la Consejería, «la complejidad de la cuestión, los múltiples actores y la necesidad de coordinación entre diferentes Administraciones e instituciones hace difícil atajar eficientemente el problema.»

Por ello, a su juicio, la «lucha contra el uso ilegal del veneno en Castilla y León, debe abordarse de una manera integrada, con técnicas y procedimientos especializados y adaptados», con objetivos concretos y acciones eficaces; y «dedicando medios humanos y materiales específicos y suficientes para intentar atajar el problema», que «requiere de la implicación y la coordinación de los distintos agentes y Administraciones con competencias en la materia».

Este plan se enmarca dentro de la Estrategia Regional de Castilla y León para la lucha integrada contra el uso ilegal de cebos envenenados en el medio natural de 2011 y la Estrategia Nacional contra el uso ilegal de cebos envenenados en el Medio Natural de 2004.

Además, los planes de recuperación del águila imperial Ibérica, del oso pardo cantábrico y el plan de conservación del águila perdicera, incluyen entre sus objetivos prioritarios la eliminación de la amenaza que supone la utilización ilegal de venenos.

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