riesgo en los accesos a la explotación minera
El Igme avisa de la inestabilidad de la ladera oeste de El Feixolín
Los geólogos reclaman que se realice un estudio en detalle para dar soluciones a la zona .
Los geológos visitaron la zona del cielo abierto. ARAUJO
v. araujo | Robles de laciana
El Instituto Geológico y Minero de España (Igme) recomienda que se haga una estudio en detalle de los riesgos que presenta la ladera oeste del cielo abierto El Feixolín, ya que se advierte de que la antigua carretera que lleva a las diferentes bocaminas de los distintos pisos de la explotación minera está «totalmente inestable». La advertencia se hizo pública ayer por parte de una de las geólogas participantes en las Jornadas de Geología que concluyeron ayer en el aula geológica de la pedanía de Robles de Laciana.
La experta Ángela Suárez recalcó que la ladera oeste del cielo abierto «está activa, se está moviendo», una conclusión a la que llegaron los geólogos reunidos en las jornadas, que realizaron una visita de campo a la explotación minera. Según Suárez, en la restauración «colocaron una escombrera en la parte superior» de la ladera, lo que aumenta el peso que aguanta y oprova que «siga moviéndose de manera bastante seria, porque estos días hemos visto movimientos muy recientes en la escombrera».
Suárez explicó que la zona es una «formación antigua», ya que la pedanía de Orallo es un valle glaciar que «hace diez millones de años tenía hielo y cuando se marcha el hielo, las laderas quedan muy verticales y comienzan a ser inestable». La geóloga aclaró que en los estudios realizados en el año 1991, cuando todavía no había comenzado la explotación minera, ya se observaba que en esa zona «se había producido un movimiento y que posiblemente ya estaba estabilizado, ya que se trataba de «un movimiento que podría tener más de seis mil años». Tiempo después, señaló, «el hombre entró y explotó una mina de carbón tanto de interior como de exterior». A su juicio, al construir galerías «se inestabilizó la ladera y al hacer la explotación a cielo abierto en el otro lado se acentuó esta inestabilidad».
La carretera, advirtió, está «llena de pliegues, de fallas y hemos visto que aparentemente el movimiento va desde la parte superior hasta la parte inferior».
Tras estas valoraciones, desde el Igme van a proponer que se haga un estudio en detalle, con personas especializadas en riesgos de ladera ya que «hay que monitorizar el movimiento y cuando se tengan los datos apropiados decidir cuáles son las soluciones». Teniendo en cuenta que hay muchos más datos que recoger para saber «cómo se mueve, a qué velocidad se está moviendo y qué puede suceder»
Tanto los miembros del aula geológica de Robles como del Igme han hecho una valoración muy positiva de estas jornadas y esperan continuar en próximas ediciones. Cuarenta expertos venidos de diferentes lugares de la geografía española han participado en el encuentro, que contó con un completo programa sobre las rocas, las formaciones geológicas, la geomorfología y las cuencas carboníferas.