La sequía y las heladas de abril ponen en peligro al sector apícola
La producción de miel leonesa no alcanzará los diez kilos por colmena este año, cuando la media es de 20.
Muchas de las abejas que producen miel en León morirán de hambre por el cambio climático. B.R.
PABLO RIOJA | LEÓN
No está siendo un año dulce para la apicultura leonesa. La sequía, la fuerte helada que acechó la provincia el pasado mes de abril y los enemigos naturales de las abejas «amenazan» seriamente «la producción de miel» para la presente campaña, como asegura José Antonio Panera, secretario de la Asociación de Apicultores de León. «La producción anual media es de 20 kilos por colmena, pero en 2016 no pasamos de los 10 y a finales del presente curso no creo ni que lleguemos a la decena», insiste. De hecho, «hay profesionales que directamente no tendrán miel» para comercializarla.
«Las abejas llevan pasando hambre muchos meses», advierte este apicultor con décadas de experiencia en un sector que venía experimentando un crecimiento notable en los últimos años pero que de pronto ha sufrido un frenazo que no todos preveían. «La falta de lluvias en estos dos últimos años ha sido el desencadenante de los problemas, pero también el ascenso de las temperaturas y la fuerte helada de abril». La asociación —que dio sus primeros pasos en los años 80— engloba hoy a 502 apicultores que en total ‘dirigen’ 30.776 colmenas. «Hace cinco años teníamos la mitad, pero la gran demanda de miel nos ha hecho crecer». De hecho, el cada vez más profesionalizado mundo de la apicultura leonesa se está reconvirtiendo poco a poco. «Hemos pasado de tener 20 colmenas por cabeza a más de 300», aclara.
Esta expansión se debe, entre otros factores, a la buena calidad que presenta la miel ‘gestada’ en la provincia. «Es un producto muy reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras gracias al elevado nivel de los brezos y robles, que logran que la miel tenga una alta conductividad y por eso sea apreciada por los consumidores», remarca Panera. A nivel internacional las cifras también hablan por sí solas. «España es el primer productor de toda la Unión Europea y Alemania es nuestro principal distribuidor mundial». Por eso, unas cifras que apenas lleguen a una producción de diez kilos por colmena avanzan un «año nefasto» para el sector.
Desde la asociación echan en falta más ayudas institucionales como sí ocurre en otras comunidades autónomas. «La apicultura leonesa no sólo genera beneficios económicos para la provincia, sino que también da pie a otros colaterales en el medio ambiente más buenos que la propia miel, como es la polinización».
El tercer enemigo de las abejas que ‘trabajan’ en León son animales como los osos —«que este año se han comido ya más de 200 colmenas»— y el abejaruco, un ave protegida que se alimenta de abejas y que debido al calentamiento global ha aumentado notablemente. «Antes se quedaban en climas más cálidos como el extremeño y no pasaban de Salamanca, pero desde hace unos años las tenemos en León». Asimismo, este año «morirán muchas abejas por la falta de alimento», denuncia. Por todo ello, los apicultores reclaman más ayudas económicas para que el sector no se resienta o de lo contrario quienes quieran consumir miel leonesa este año «lo van a tener difícil». La Diputación subvencionó a la asociación con 5.000 euros este año y desde la Junta también han llegado algunos fondos —para medicamentos— pero «no son suficientes para salvaguardar el sector».