VILLAVANTE
Las campanas repican para que su historia no se silencie
El encuentro de campaneros brilla con luz propia en su 31ª edición.

Medio centenar de campaneros de Castilla y León, Asturias, Cantabria, País Vasco, Madrid, Cataluña y Valencia se dieron cita ayer en la localidad. JESÚS F. SALVADORES
p.r.b. | redacción
Hay tradiciones que, como el buen vino, ganan peso y esplendor con el paso de los años y la de los Campaneros de Villavante es un claro ejemplo de ello. Ayer, cumpliendo escrupulosamente con el primer fin de semana de agosto, volvieron a resonar en la localidad para empapar a la sociedad de las diferentes melodías con tal grado de precisión, que fuera posible discernir si la calamidad era un incendio, tal vez una inundación, o cualquier otro desastre como siempre se hizo y como aún hoy se hace en tantos lugares.
El encuentro sirvió para marcar en rojo la 31ª edición como una de las más concurridas y dejar claro que la declaración Manifestación Turística de Interés Cultural comienza a quedarse incluso corta para la dimensión que tiene esta particular fiesta que da la bienvenida al mes de agosto.
La misa, el encuentro de campaneros, los bailes regionales, la entrega de recuerdos, la paellada popular y el baile fin de fiesta conformaron un programa donde nadie tuvo tiempo para aburrirse y en el que los lazos se estrecharon nuevamente como viene ocurriendo desde tiempos inmemoriales. Todo ello en un día donde el tiempo acompañó.
El paso del tiempo ha vaciado de almas los pueblos y ha ido sustituyendo la tradición artesana por otros métodos más sofisticados, como señalan muchos expertos. Los carillones siguen en las iglesias pero sin actividad. Sin embargo hay un acontecimiento que mantiene con vida a los campaneros de Villavante, el encuentro que celebran cada año desde hace más de un cuarto de siglo en esta localidad leonesa, y en el que coinciden medio centenar de artesanos de toda España. Los sonidos resuenan ya con fuerza inusitada. Ya queda menos para 2018.