ASTORGA
El PP-PAL no actuará por el vertido al Tuerto mientras no haya sentencia
El Seprona responsabiliza del desastre ambiental a tres trabajadores de la depuradora.

Un miembro del Seprona recoge muestras del río Tuerto a su paso por Nistal. G.C.
PABLO RIOJA | REDACCIÓN
La Guardia Civil dio ayer por concluida la investigación por el vertido y la muerte de 400 truchas y 170 gobios que el pasado mes de junio afectaron al río Tuerto a su paso por la localidad de Nistal, en el municipio de San Justo de la Vega. El Seprona tomó declaración —en calidad de investigados— al responsable de la empresa concesionaria de la estación depuradora de aguas residuales de Astorga, así como a dos de sus técnicos de mantenimiento, como presuntos responsables de un supuesto delito contra los recursos naturales y el medio ambiente.
Las diligencias instruidas ya han sido remitidas al Juzgado de Instrucción de Astorga que será ahora quien estudie el caso a fondo y determine un veredicto. De confirmarse, el Código Penal castiga este tipo de delitos contra el medio ambiente con penas de seis a dos años de prisión, una multa de diez a catorce meses e inhabilitación especial para ejercer la profesión por tiempo de uno a dos años.
Desde el Ayuntamiento de Astorga, el alcalde en funciones, Pablo Peyuca, no descarta «tomar las medidas oportunas contra la empresa» si se demuestra que ha habido una negligencia, pero eso sí, nunca antes de que haya una sentencia de por medio. «Ahora lo que nos toca es esperar a que la Justicia se pronuncie, porque respetamos, como no puede ser de otra manera, la decisión que tome. Cuando ellos hagan su labor, estudiaremos las acciones legales oportunas si es preciso», insistió.
Toda la investigación del caso la han llevado a cabo de forma coordinada miembros de la Guardia Civil, la Junta y Confederación Hidrográfica del Duero. El vertido afectó a un tramo de un kilómetro a un kilómetro y medio del cauce, entre la zona de desagüe de la instalación y la presa de los Tres Concejos.
Asimismo, los informes concluyen que los perjuicios ocasionados al ecosistema fluvial, son evidentes puesto que se ha producido un daño importante, materializado en la gran cantidad de fauna fenecida. De las necropsias realizadas a los peces muertos se observa como causa predominante de la muerte la Anoxia, como confirma la Guardia Civil.