El presidente de la CHD defiende la «transparente» gestión del agua

Juan Ignacio Diego Ruiz. CHD
A.D.M. | Redacción
El presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), Juan Ignacio Diego Ruiz, defendió ayer el trabajo del organismo de cuenca en este año de sequía. «La gestión del agua en un año muy complicado se ha hecho con rigor y transparencia», aseguraba ayer en un escrito en el que responde a las críticas que se han vertido a propósito del reparto de las reservas hídricas. Diego Ruiz recuerda las «frecuentes reuniones» celebradas con los regantes, encaminadas a «buscar soluciones, con la premisa de respetar siempre la normativa, para asegurar el consumo humano y los caudales ecológicos de los ríos». En su opinión, las acusaciones contra la CHD son fruto «del desconocimiento, no solo de las potestades reales del organismo, sino de la intensa labor desarrollada en los últimos meses».
En su escrito, el presidente describe cómo ha transcurrido el año hidrológico, con un otoño muy seco y un invierno sin lluvias y sin nevadas en los sistemas montañosos del norte. La tendencia no se rompió en primavera llegándose a registrar zonas de la cuenca en las que la pluviometría fue un 50% inferior a los valores normales, señalan.
En estas circunstancias, se informó de la situación a las juntas de explotación de cada sistema, «sin caer en el alarmismo, pero aportando cifras que no invitaban a ser optimistas».
Pese a todo, la CHD «no tiene potestad para decir a los agricultores qué deben cultivar cada año en sus parcelas de regadío, pero sí sugirió a los interesados que planificaran su campaña de acuerdo con las circunstancias existentes», indicaba Diego, que reconoce que no todas las comunidades de regantes «entendieron o pudieron poner en práctica esta sugerencia».
Sin embargo, las previsiones «realistas» de los técnicos de la confederación «han permitido afrontar las campaña de riego hasta hoy manteniendo las dotaciones fijadas», si bien algunas zonas ya las han agotado y otras lo harán en las próximas semanas.
El ánimo de facilitar «la mayor disponibilidad de agua» a los regantes se vio reflejado en la comisión extraordinaria de desembalse de julio, en la que se revisaron a la baja las reservas de final de septiembre en las subcuencas del Tuerto, el Órbigo, Esla-Valderaduey y el Pisuerga.
Diego Ruiz recuerda que el 80% del agua de la cuenca se destina a regadío y destaca la necesidad de conciliar los diversos usos. «En un año muy delicado resulta inevitable que surjan conflictos, aun cuando todo nuestro esfuerzo se centra en lograr un reparto equitativo».