HUERGA DE FRAILES ■ SUCESOS
Un tornado atraviesa Huerga de Frailes y provoca graves daños en los edificios
El torbellino recorrió la calle Mansilla sobre las seis de la tarde dejando numerosos destrozos

Estado en que quedó la calle tras el paso del tornado.
A. Domingo | Huerga de Frailes
Pasaban las seis de la tarde de ayer en Huerga de Frailes (municipio de Villazala) cuando un tornado atravesó el pueblo por la calle de Mansilla de norte a sur —desde el molino hasta la calle de Utrera—, levantando tejados, haciendo volar vigas de madera enteras, contenedores de residuos y uralitas, arrancando alguna chimenea e incluso derribando parte del tendido eléctrico de la calle. Algunas tapias quedaban inclinadas y al menos dos vehículos sufrían daños a consecuencia de la caída de materiales.
La mayor parte de los vecinos afectados describían anoche el fenómeno como un fuerte ruido, extraño e inquietante, que les llevó a asomarse a ventanas y puertas para ver cómo en sus patios entraban las vigas y tejas del vecino de al lado, más afectado por el fenómeno. Muchas antiguas cuadras, patios e incluso dependencias de algunas casas quedaron sin techumbre que les protegiera de la lluvia que siguió después. Otros, más afortunados vieron cómo las tejas de sus casas quedaban movidas y también hubo quien no vio afectado su patrimonio.
Desde el bar del pueblo vieron cómo «algo que giraba. Un remolino de aire» levantaba los iglús de reciclado y arrojaba el de envases varias decenas de metros —fue el que más desplazamiento sufrió «y eso que estaba lleno»—.
Bienvenido Castellanos escuchó en el local, donde tomaba café, «un fuerte ruido que me pareció un relámpago». Cuando llegó a casa se encontró con el tejado de la antigua cuadra completamente hundido. Unos metros más abajo de la entrada a su casa, una pieza de uralita impactó contra una puerta corredera. «Si pilla a alguien lo parte», aseguraba el secretario de la junta vecinal, Jesús Ramos.
Los cascotes no causaron heridos, más por suerte que por otra razón, porque fuerza no faltaba a los objetos que volaban. Flor Rubio, que leía en su domicilio en el momento en que se produjo el siniestro, explicaba que una viga de madera llegada desde otra finca partió el tronco de una higuera de su huerto. El árbol quedó apoyado en el muro de la finca, de manera que terminará hundiéndose por el peso de éste.
Contaba atemorizada que su marido y ella se encontraban en la galería de su vivienda cuando un trozo de tejado se introdujo por la ventana, pasando entre ambos después de haber roto la persiana. Además, el embellecedor de la chimenea se desplomó a la calle, cayendo sobre la luna trasera del vehículo de su marido. «Lo de los tejados fue como cuando deshaces un rompecabezas. Y mira que están bien agarrados».
La iglesia tampoco se salvó de los daños.

Uralita, tejas y vigas se acumularon ayer en la vía afectada. FOTOS: SECUNDINO PÉREZ





