Diario de León

MANSILLA DEL PÁRAMO

La ruina del campo con nombre y apellidos

La gestión del agua deja con sólo dos riegos 22 hectáreas de un maizal de 40. El agricultor espera rendimientos un 50% por debajo del coste

Jorge Matilla observa las mazorcas en una de las fincas que trabaja. F. OTERO PERANDONES

Jorge Matilla observa las mazorcas en una de las fincas que trabaja. F. OTERO PERANDONES

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León

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A. DOMINGO | REDACCIÓN

Poca agua y mucho calor dejan en distintos puntos de la cuenca del Órbigo parcelas de maíz tan secas como deberían estar dentro de un mes. Y en un año de sequía especialmente grave para los regantes del pantano de Los Barrios de Luna no es difícil ver algunos ejemplos extremos de las dificultades que se viven en esta campaña. Es el caso del agricultor de Mansilla del Páramo Jorge Matilla Gil, que trabaja una explotación de unas 50 hectáreas, de las que 40 sembró de maíz. Los problemas en la Comunidad General de Regantes del Canal del Páramo le han dejado 22 hectáreas del cereal de primavera —un cultivo exigente en agua— con sólo dos riegos, frente a los tres programados en la zona sin modernizar. Ahora, estudia reclamar las pérdidas a la comunidad y ya ha hablado con el abogado de su sindicato agrario, la UCCL, que enviará un escrito a los órganos de gobierno de los comuneros.

«Para salvar los gastos del cultivo de maíz necesitas una producción entre 7.000 y 8.000 kilos por hectárea y yo no creo que consiga 4.000 kilos» en las fincas a las que no llegó el tercer riego. «Este año, fijo que pierdo dinero». ¿Cuánto? Podrá cuantificar las pérdidas una vez que haya cosechado.

Sin explicación

Asegura desconocer una explicación para lo ocurrido. Tan sólo sabe que le pasarán por el agua «el mismo recibo que al que dio tres riegos» y apunta que es la comunidad de regantes «la que tendrá que dar cuentas». Al ver que se quedaba sin el último turno acudió a la comunidad, «pero me dijeron que no había nada que hacer, que había más gente en la misma situación».

Matilla recuerda que los seguros agrarios no cubren los rendimientos en regadío y que, pese a no disponer de riego a presión bajo demanda, lleva pagando las obras de modernización del Páramo Alto «desde hace ocho años». Con una parte simbólica de la explotación en modernizado —unas cuatro hectáreas—, ve ahora cómo las máquinas trabajan en instalar tubería junto a sus maizales y espera conseguir el cambio del riego por gravedad al modernizado para las siembras de 2019. Eso siempre que la próxima campaña le dé un respiro: «venimos de un año muy complicado por el exceso de lluvias, este viene así y como tengamos un tercero malo habrá que dedicarse a otra cosa. Pero, ¿a qué?», reflexiona.

Con respecto a la guerra entre agricultores de la zona modernizada y de los que riegan a pie, Matilla reconoció «que algo siempre hay, aunque intentamos no pelear. Más cuando la culpa de lo que ocurre es de otros: de la comunidad de regantes y de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), que tira el agua en invierno y trabaja con unos estatutos de hace 50 años y que se hicieron para una zona regable de 30.000 hectáreas, que ahora supera las 50.000».

El agricultor reconoce la complejidad de gestionar una comunidad como el Páramo Alto, con 10.000 hectáreas modernizadas y 7.000 pendientes de mejora. «Además, la CHD fija unos litros por hectárea con independencia de que se haya modernizado o no y no es posible tratar a todos por igual».

Tampoco confía en una regulación adicional de la zona que permita salvar el déficit de agua: «dicen que llevan años pidiendo el pantano de Omaña, primero, y las balsas de regulación, después. Pero todo se reduce a un ‘dicen’ y del dicho al hecho...»

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