Diario de León

PROVINCIA ■ MEDIO NATURAL

Omaña y Luna llevan al congreso nacional de reservas de la biosfera su nueva zonificación

La zona núcleo, la más sensible ambientalmente, supone el 20% del territorio

Los participantes del congreso nacional que se celebra esta semana en Biescas. DL

Los participantes del congreso nacional que se celebra esta semana en Biescas. DL

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León

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m. carnero | león

La segunda edición del Congreso Español de Reservas de la Biosfera, que se celebra del 18 al 22 de septiembre en Biescas (Huesca), congrega a expertos y gestores medioambientales para buscar la manera de adaptar la realidad de estos territorio protegidos a las directrices del Programa Hombre y Biosfera (MaB) de la Unesco.

En este marco, la Reserva de la Biosfera de Omaña y Luna, que ha retomado con fuerza su actividad, ha presentado dos de los proyectos en los que trabaja en los últimos meses.

Por un lado, ha llevado su propuesta de zonificación de la zona protegida, y por otro el programa educativo Aprende y explora que ha llevado a cabo en los municipio de este enclave durante 2016 y 2017.

Omaña y Luna es, con un total de 81.000 hectáreas, la reserva de la biosfera más extensa de siete que existen en la provincia de León. Cuenta con 2.813 habitantes en su interior distribuidos en 86 localidades, pertenecientes a seis municipios: Los Barrios de Luna, Murias de Paredes, Riello, Sena de Luna, Soto y Amío y Valdesamario. El proceso de zonificación se ha realizado con las reservas de la biosfera limítrofes, con el objetivo de promover procesos de participación.

La propuesta destaca que desde la constitución de la reserva su entorno ha sufrido una serie de cambios ambientales y legislativos que imponen una nueva zonificación, tal y como quedó de manifiesto en el informe decenal del 2015. Esta nueva zonificación debe incluir una o varias zonas núcleo, que son los espacios con mayores figuras de protección, zonas tapón, que permitan la integración de la conservación básica de la zona núcleo con el desarrollo ambientalmente sostenible, y una zona de transición que permita incentivar el desarrollo socioeconómico para la mejora del bienestar de la población.

Para esta distribución, los gestores de la reserva han tenido en cuenta los usos y costumbres de sus habitantes, sus aprovechamientos, y las distintas directivas ambientales que pesan sobre el territorio (Red Natura 2000, planes de recuperación del Urogallo, del Oso Cantábrico, Reserva Natural Fluvial, y Lugares de Interés Geológico o Peleontológico).

Finalmente, la propuesta de zonificación presenta 15.804 hectáreas de zona núcleo (el 20% de su superficie total), 44.653 de zona tapón (el 55%) y 20.450 de zona de transición (el 25% del total).

En relación con la zonificación vigente, existe una variación significativa entre las zona tapón y de transición, fundamentalmente en las zonas en las que no existen figuras protección debido a un aumento de la zona de transición, consecuencia de los criterios establecidos.

Por lo que se refiere al programa educativo, la reserva ha llevado a cabo un trabajo en colaboración con los colegios de la zona, actuando como un integrante más de la comunidad educativa, planificando junto al claustro las actividades a desarrollar en cada colegio.

El objetivo del programa es el de favorecer el conocimiento integral del territorio como paso indispensable para fomentar el apego y evitar el desarraigo que se viene observando en la población anterior. Aprende y explora promueve la investigación con el alumnado, trabajando conocimientos teóricos y prácticos, fomentando la actitud científica desde las aulas hasta su vida.

De los 2.813 habitantes de la reserva, 1,481 son varones (el 52,6%) y 1.332 mujeres, con una densidad poblacional de 3,47 habitantes por kilómetros cuadrado.

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