UNA SITUACIÓN QUE YA AFECTA A 30 PUEBLOS
La variante seca el futuro de Paradilla
Las obras del túnel de Pajares han dejado sin recursos hídricos a esta localidad condenada a recibir todos los meses 20.000 litros de un camión cisterna para vivir En el resto de los pueblos afectados ya se ha restablecido el agua.

maría carnero | león
Que nieve en Paradilla de Gordón a estas alturas del año no es noticia, pero que lo haga casi de manera constante y el depósito del pueblo, los arroyos, los manantiales y las fuentes estén totalmente secos es una tragedia para los vecinos de esta localidad, en la que el agua siempre ha sido un recurso abundante.
Desde el pasado mes de octubre los vecinos de esta localidad, ubicada a 1.230 metros de altitud, en plena Reserva de la Biosfera de Alto Bernesga, no tienen agua corriente y están sumidos en una sequía en sus cauces naturales que contrasta con la cantidad de nieve que se acumulan en sus laderas.
Es un camión cisterna de la Diputación de León la que todos los meses llena el depósito de Paradilla con 20.000 litros para que sus vecinos puedan tener agua corriente en un casas. «Así no podemos estar», denuncia el presidente de la Junta Vecinal de Paradilla de Gordón, José Manuel González, que reclama una solución definitiva a esta situación. «No nos atrevemos a beber agua del grifo, porque aunque esté clorada no deja de estar estancada, por lo que no hay garantías y tenemos miedo», lamenta.
El motivo de esta situación no es otro que las obras de la Variante de Pajares que desde que se cruzaron en sus vidas hace diez años les ha arrebatado uno de los bienes más preciados que tiene el ser humano, el agua. Pero no sólo a Paradilla. Una treintena de pueblos de la montaña central leonesa ha visto como en los últimos años con el avance de las obras sus recursos hídricos se desvanecían.
La construcción de las galerías subterráneas contempladas en el proyecto del túnel de Pajares ha supuesto la ejecución de corte transversal para hacer hueco al avance del tren bajo la cordillera que ha secado ríos, fuentes y cauces, y que ha supuesto una sangría hídrica que desvía entre 300 y 400 litros por segundo de la cuenca del Duero al Cantábrico.
En 2016, todos los pueblos afectados se unieron para denunciar tanto a la Confederación Hidrográfica del Duero como a la del Cantábrico por permitir este incesante trasvase de agua a Asturias, y para obligar a estos organismos a abrir un expediente sancionador contra Adif, responsable de las obras, y obligarle a ejecutar las correspondientes medidas correctoras. La denuncia llegó incluso a la Unión Europea, cuya unidad de infracciones estudia las consecuencias de esta obra que ha causado un daño ambiental irreparable en una zona que además cuenta con varias figuras de protección europeas.
Lo único que se ha conseguido hasta ahora es que CHD multe a Adif con 10.000 euros por los daños ocasionados a los acuíferos, le obligue a elaborar un inventario con los con los cauces y las fuentes que vierten al túnel, así como una relación de manantiales y cauces secados por el corte.
En muchos de los pueblos afectados se ha restablecido el suministro con nuevas captaciones, que en algunos casos, como en Beberino, no les permite tan siquiera beber agua del grifo, ya que no tienen suficientes garantías. «No son medidas definitivas pero por lo menos se les ha solucionado el problema, aquí seguimos sin agua», denuncia el alcalde pedáneo de Paradilla.
González explica que los problemas con el agua comenzaron en 2006. En octubre se quedaban sin agua, algo que achacaban en principio a la sequía, pero en enero volvía con fuerza hasta que se volvía a agotar, fue entonces cuando sospecharon que el problema podría venir de las obras de la variante, por lo que se pusieron en contacto con Adif. «Nunca nos contestaron como Junta Vecinal», lamenta.
La pedanía propuso por su cuenta dos soluciones al Ayuntamiento de La Pola de Gordón, ya que, según González, «no podemos esperar a que haya una resolución europea, así no podemos seguir». Una de ellas consistía en subir el agua desde una fuente que hay en la carretera LE-473, mediante placas solares, lo que suponía una inversión de 45.000 euros, y la otra proponía abastecerse con el agua sobrante de Geras con traídas y tuberías, por valor de 75.000 euros. El consistorio rechazó ambas propuestas por el elevado coste que supone para un pueblo con tan pocos habitantes.
Además de soluciones urgentes, González reclama compensaciones por el «irreparable» daño medio ambiental, que esta ausencia continuada de agua está causando en la zona, donde los pastos se han quedado sin arrendar, ya que no hay un lugar donde pueda beber el ganado