La Bañeza impone su alegría
Segundas partes que nunca defraudan
El primer desfile organizado recupera los disfraces del año anterior y llena las calles de carnavaleros y público que no se inmutan por la lluvia .
El desfile que vuelve a sacar los trajes de la pasada edición del Carnaval también repite en alegría y originalidad, señas de identidad en pequeños y mayores. A. VALENCIA
a.g. valencia | la bañeza
Eso es ser carnavalero. Que llueva y que el ritmo no pare. Como pasó ayer en La Bañeza, que aunque al arranque del desfile el agua también quiso estar presente, luego escampó y la alegría no se resintió. Eso es devoción pura y dura. Y, es que, al final a don Carnal solo le llovieron halagos.
El primero de los desfiles organizados del programa recuperó un año más los disfraces de la edición anterior del Carnaval. Hay segunda partes, que en contra de los tópicos, nunca, nunca defraudan. O si no que se lo digan a esos cientos de carnavaleros que ayer volvieron a enfundarse en el traje de bruja, de pingüino o de camaleón para derrochar ganas y alegría por las calles de la ciudad.
Aunque en esta comitiva los disfraces ya se han lucido hay algunos que vuelven a sorprender como la primera vez por su originalidad, por el colorido o por lo trabajados que están.
Unos indios muy elegantes, unas damas y caballeros de época, payasos que no borran la sonrisa, búhos que llevan la fiesta en las plumas y niños y abuelos que comparten momentos inolvidables. Ya se sabe que el carnaval de La Bañeza es intergeneracional y padres, madres, y hasta bebés participan de la cita. De hecho, los carricoches son ya un elemento más del disfraz, como ayer los paraguas, porque, y nunca mejor dicho, al mal tiempo buena cara. Y tanto que en La Bañeza al final se impuso.
En el desfile no faltaron esos que juegan con las palabras y el disfraz, como el grupo ‘Salsas’ y sus integrantes vestidos de sobres de kétchup, mahonesa o mostaza, los hippies y las bolas de recuerdo de viajes. La originalidad es seña de identidad y una vez más quedó demostrado.
Entre el público muchos eran los que estaban disfrazados o llevaban algún guiño carnavalero. Princesas y superhéroes, entre los más pequeños, pelucas y unicornios, animales y los que dan una vuelta de tuerca más. En La Bañeza hasta los más pequeños de la casa pueden ser por una tarde los ‘abuelos’. Solo hace falta un buen atuendo.
Y luego están ellos, los que además de Carnaval hacen teatro. Con ellos La Bañeza es la capital gastronómica de las ranas o recupera a los personajes de la tradición leonesa, como la Vieya del Monte, la única, sin duda, preparada como Dios manda para la lluvia. A ella no se le olvidaron las madreñas, como tampoco el pan y el queso, ni la cesta de mimbre. El carnaval de La Bañeza disfraza incluso a los trabajadores de la limpieza, que ayer, tras el desfile pasaban recogiendo el confeti ataviados con una simpática peluca rubia y gafas de colores. Eso es actitud.
De cantera y Noche BrujA
El lunes es el día reservado para los niños hasta que cae la noche y salen las brujas. La ludoteca ofrecerá hoy un taller para confeccionar un traje de pintor y las 12.00 el correbares animará la jornada festiva. El desfile infantil saldrá a las 17.30 horas de El Salvador y como siempre terminará en Vía de la Plata con una chocolatada para los niños disfrazados. A partir de la media noche la fiesta más popular del Carnaval se codeará con las buenas brujas. Es la madrugada más loca y divertida que, además, ofrece varios ambientes. En la plaza Mayor las charangas harán de las suyas, mientras que en la carpa del supermercado Familia habrá djs.