LA SED DEL CAMPO LEONÉS
La nieve no da al Luna ni la mitad del agua para asegurar los riegos
El escenario más optimista eleva la reserva a 168 hm3 y se necesita alcanzar al menos 250.

Un tractor retira nieve con una cuña en una carretera junto al pantano de Los Barrios de Luna. JESÚS
A. Domingo | Redacción
Las nieves caídas en los últimos días no necesariamente transformará meses de sequía en un 2018 de bienes. Cautela es la palabra con la que describió ayer la situación la Comisión Permanente de la Sequía en la Cuenca del Duero. Si bien este foro destaca la importante recuperación que se ha observado en los pantanos de León, los regadíos que dependen del embalse de Los Barrios de Luna aún no tienen asegurada la campaña de riego, pese al blanco de las cumbres de las comarcas de Babia y Luna, que aportarían, según los cálculos más optimistas, hasta 60 hectómetros cúbicos (hm3) de agua a los 108,72 que registraba ayer el embalse. La marca necesita 142 hm3 para asegurar los riegos, por lo que el más optimista de los cálculos no llega ni a la mitad de lo que aún es necesario para el desarrollo normal de la campaña.
Bien es cierto que la reserva de agua se ha elevado desde un mínimo de 13 a 108 hm3, pero tan importante como la nieve caída es «saber qué cantidad de ésta acabará en el pantano», señaló ayer el presidente del Sindicato Central de Regantes de Los Barrios de Luna, Ángel González Quintanilla. «El sol, el aire y la ventisca te pueden llevar la mitad de nieve» por evaporación, explicó. El panorama ideal se asemeja a un periodo de cinco a siete días con las condiciones de ayer, una temperatura que consigue «que baje mucha nieve al embalse», o unas lluvias que fundan toda la capa blanca.
El sindicato del Luna estima que las cumbres que vierten al pantano contienen de 50 y 60 hm3 de agua en forma de nieve. No existe un cálculo preciso, pues el estado de las carreteras «ha impedido subir a medir bien» a los técnicos. La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) maneja «un dato menor» al del sindicato, apuntó Quintanilla, que destaca que, «aunque toda esa nieve se transformara en agua, pasaríamos de los 108 hm3 actuales a 168 —cerca del 55% de la capacidad total del embalse— y con menos de 250 hectómetros —un 81%— no salvamos la campaña». Ante este panorama, asegurar la campaña en las 53.000 hectáreas que dependen de Los Barrios de Luna dependerá de la cantidad de precipitaciones que se registren durante la primavera. En todo caso, el nivel está 10 hm3 por debajo del año anterior y la media de los diez últimos años se sitúa en 181 hm3 para mediados de febrero.
En una nota de prensa, la CHD destacaba ayer que en la mesa de la sequía se destacó la mejora de los embalses leoneses y en concreto el de Los Barrios de Luna, mientras que en el otro extremo se sitúan Carrión y Pisuerga, en Palencia, donde la mejora ha sido «muy tímida», hecho que condicionará la campaña de riego en ambos sistemas y en el Bajo Duero. «No estamos tan mal como allí, pero tampoco se puede hablar de optimismo», indicó Quintanilla.
«Quizá «en Riaño y el Porma» se pueda haber salvado la situación, añadió. «Hay más nieve, acabaron el año hidrológico con más agua y ambos embalses —que suman 1.000 hm3— abastecen 90.000 hectáreas, mientras que de Barrios de Luna, con 308 hm3 de capacidad, riegan 53.000 hectáreas. El problema lo tendrán en esta zona cuando venga un año malo y los regadíos de Payuelos se hayan desarrollado en su totalidad».
El pantano de Riaño contenía ayer 241,21 hm3 —el 37% de su capacidad—, lejos de los 310 del año anterior y de los 415 de media del último decenio contemplado. En el Porma el volumen de reserva era de 120,64 hm3 —un 38,1%—, cuando el año pasado marcaba 135,4 y la media es de 190,6 hectómetros.
La CHD destacaba ayer que desde principios de diciembre hasta el momento los embalses del Estado han incrementado su reserva «en quince puntos», aunque las aportaciones de agua que reciben marcan valores «por debajo de la media». Las nevadas harán subir las entradas de agua.
Los contadores
Quintanilla subrayó que la CHD realiza ahora un especial hincapié en la instalación de contadores en las tomas de agua de las comunidades para el control del consumo. «No sé si la empresa que está instalándolos podrá atender la demanda, pero si una comunidad no tiene aprobada la documentación quizá no riegue».