Diario de León

PROVINCIA ■ UNA MARCA EMBLEMÁTICA

Valles del Esla deja los pastos que ha ocupado en Camposolillo desde 1999

Sus casi 2.100 bueyes serán criados por sesenta ganaderos de la Montaña Oriental leonesa

Ganado de Valles del Esla pastando en una de las fincas de Camposolillo

Ganado de Valles del Esla pastando en una de las fincas de Camposolillo

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MARÍA CARNERO | LEÓN
León

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Fue una de las grandes apuestas de la empresa cárnica Valles del Esla cuando inició su andadura en 1999 de la mano de la familia Álvarez. El complejo ganadero creado en Camposolillo, en la cola del pantano del Porma, nació para dar forma a un ambicioso proyecto para criar bueyes de calidad, una raza que por aquel entonces se daba prácticamente por desaparecida entre la ganadería leonesa. La empresa ocupó 900 hectáreas de pastos públicos, pertenecientes al Ayuntamiento de Puebla de Lillo, Junta de Castilla y León y Confederación Hidrográfica del Duero para empezar a criar 500 bueyes, en unas condiciones medioambientales excelentes.

Casi veinte años después, la empresa abandona estos pastos, después de agotar la última concesión renovada hace diez años, e inicia una nueva andadura para la cual cuenta con el apoyo y la experiencia de sesenta ganaderos de la montaña oriental leonesa que criarán los casi 2.100 animales con los que cuenta Valles del Esla en la actualidad. «Es un cambio en la gestión del proceso en el que queremos implicar a los ganaderos locales», explicó Luis Miguel Mencía, gerente de la empresa que tiene su sede y sus instalaciones en Sabero. El responsable de Valles del Esla concretó que ya han puesto en marcha está fórmula con otras especies y ya han comprobado sus buenos resultados. Además, se logra uno de los objetivos que inspiró el proyecto de la familia Álvarez, implicar a los ganaderos locales en la cría de vacuno de carne en condiciones extensivas basadas en la recuperación de la raza Parda de Montaña.

«Sólo tenemos que remontarnos a la historia, aunque la marca nació con un concepto cooperativista, al principio los ganaderos eran reacios a formar parte de la misma, pero supieron entender la filosofía de una firma que funciona casi como una figura de calidad», explica Mencía.

Cuando los animales han cumplido el ciclo de pasto, tanto los de la finca propia como los de los asociados son trasladados a alguna de las tres cabañas con las que Valles del Esla tiene un acuerdo para la última fase. Ubicadas en las localidades cercanas de La Riba, Almanza y Sahechores de Rueda, ahí transcurren sus postreros seis meses, en estabulación, pero con espacio. A base de cereales, leguminosa y paja, unos 120 animales de media absorben toda la energía necesaria para no perder las cualidades del pasto y que el buey engrase. «Lo que conseguimos juntándolos es homogeneidad en todos ellos, porque vienen de propietarios diferentes, pero siempre identificados con su crotal», argumenta el genrente. Todos los animales tienen un estricto control veterinario y alimentario ejercido por los veterinarios de la empresa.

Los animales son sacrificados en las instalaciones de Sabero, a menos de una hora de viaje, lo que evita que se estresen durante el trayecto. Tras pasar por el lineal y la báscula, un árbitro califica la calidad de la carne en base a un procedimiento europeo, siempre de forma transparente hacia los asociados, que pueden visualizar el proceso.

La empresa ya sacó hace unos meses a las últimas ochenta cabezas de ganado que tenía en Camposillo donde sí conservará una parcela de su propiedad donde se construyeron en su día varios establos abiertos para el ganado y un edificio de usos múltiples donde han desarrollado su actividad de formación e investigación en los últimos años.

Por lo que se refiere a los pastos comunales que hasta ahora han ocupado, el alcalde de Puebla de Lillo, Pedro Vicente Sánchez, confirmó que saldrán a subasta en las próximas semanas.

Como parte de este proyecto, en 1996 ya se constituyó la Agrupación de Empresarios Ganaderos de la montaña de León, que tenía como principales objetivos la formación de los ganaderos asociados, la creación de un sistema independiente de fijación de precios, el establecimiento de contratos de suministro con el proyecto Valles del Esla y el mantenimiento y aplicación de un régimen de control de calidad, manejo de ganadería y garantía sanitaria.

«Partiendo de la recuperación de la tradicional actividad ganadera de la montaña de León y aplicando modernos sistemas de explotación y comercialización, hemos obtenido un producto cárnico de la más alta calidad garantizada», explica el gerente de la empresa.

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