Un incendio destruye un edificio y pone en riesgo los colindantes
Los testigos escucharon un explosión, tras la que vieron surgir las llamas por el tejado.

Los bomberos aprovecharon la azotea de uno de los inmuebles colindantes para atacar las llamas. JESÚS
A. Domingo | La Bañeza
Faltaban pocos minutos para el mediodía cuando, según el relato de los testigos, se escuchó un explosión y se vio surgir del tejado de un antiguo edificio de la calle del Reloj —esquina con Conrado Blanco— un columna de humo que anunciaba la salida de unas llamas que pronto derribaron el tejado del inmueble, formado por planta baja y primer piso— en el que se aloja una ferretería, comercio con tradición en la ciudad, y un bar. Fueron la planta superior —dos viviendas, de las que se utiliza una con cierta frecuencia, y una zona de buhardilla, el portal y el local de hostelería las zonas menos afortunadas, al quedar completamente arrasadas.
La ferretería quedó prácticamente intacta. Sin embargo, del edificio quedaron poco más que las paredes perimetrales y las primeras evaluaciones apuntan a que el inmueble no se salvará de la demolición, tras un incidente cuyas causas están por determinar.
Policía Local, Guardia Civil, bomberos voluntarios de La Bañeza y profesionales del Parque de Bomberos de León trabajaron en unas labores de extinción que obligaron a establecer un perímetro de seguridad no sólo por evitar el riesgo inherente al incendio, sino, además, por los testimonios que subrayaban que antes de aparecer el fuego se había escuchado una deflagración. Este fue el motivo por el que hasta el lugar se desplazaron especialistas en explosivos de la Guardia Civil. Como apoyo al retén, se situó una ambulancia de emergencias sanitarias y su personal.
La rápida actuación de los bomberos bañezanos —con un retén de tres voluntarios— sirvió para contener el avance de las llamas hacia otras fincas, a la espera de los medios materiales y humanos del parque profesional de León. Cabe destacar que entre el equipo de extinción bañezano se encontraba un miembro de la familia propietaria del inmueble. Una vez que los bomberos profesionales llegaron a La Bañeza, el operativo local pasó a realizar labores auxiliares, utilizando la motobomba como vehículo nodriza del operativo.
Tres flancos
Los bomberos atacaban el flanco izquierdo del fuego desde la plataforma de una escalera situada en la calle del Reloj, Desde la calle se trabajaba en una de la fachada que hace esquina y desde un tejado contiguo se impedía la propagación de las llamas hacia los edificios de la calle de Conrado Blanco.
En el inmueble situado frente a la casa que ardía, las lamas de las persianas se dilataban hasta romperse o se derretían. Numerosos vecinos observaban la evolución del incendio desde fuera del perímetro de seguridad. Otros, propietarios de los inmuebles cercanos —no fue necesario desalojar las viviendas de los edificios contiguos por encontrarse vacías—, mostraban su preocupación ante lo que sucedía, ya que, especialmente en los primeros instantes de la extinción, no podía asegurarse que el incendio les afectara, más si se tiene en cuenta la estructura de madera de estas edificaciones, debido a su antigüedad.
Muchos miraban la suerte que pudiera correr al Café Pasaje, situado junto al bar destruido, por tratarse de un local que, pese a que cesó su actividad, destacó en la ciudad por sus espectáculos musical, con el concurso de artistas de renombre, como pudo ser Lola Flores, entre otros. También destaca por su diseño. Finalmente se salvó.
Los bañezanos premiaron en alguna ocasión el esfuerzo de los bomberos con aplausos. Desde el parque leonés se desplazaron una autobomba y una escalera, con un mando, un conductor y cinco bomberos. Trabajaron desde las 13.45, cuando llegaron al lugar, hasta pasadas las 17.00 horas. La zona quedó acordonada, con el fin de evitar que la posible caída de materiales de las fachadas pueda afectar a los usuarios de la vía. Además, los bomberos de La Bañeza quedaron refrescando las ruinas y vigilando que no se reavivaran los rescoldos.
El mensaje del alcalde
El alcalde de La Bañeza, José Miguel Palazuelo, que siguió de cerca las labores de extinción, quiso mostrar ayer la solidaridad de la corporación municipal con las dos familias afectadas por la catástrofe y agradeció a los voluntarios de La Bañeza, los bomberos de León, la Policía Local y la Guardia Civil su esfuerzo. Subrayó el interés por el suceso que mostró la delegada del Gobierno en Castilla y León, Virginia Barcones, «desde el primer momento», y agradeció al Ayuntamiento de León la colaboración prestada «una vez más».
La distribuidora de Gas Natural-Fenosa, la empresa Nedgia, comunicó ayer que el edificio afectado carecía de suministro de gas, así como los colindantes.