210 años después
Una promesa a prueba de siglos
El día que Francia celebra su fiesta nacional, la localidad maragata recuerda a los jóvenes que se fueron a luchar contra las tropas napoleónicas.

El publico asistente también se viste con ropa de época. DL
a.g. valencia | astorga
El 14 de julio tiene dos lecturas. Según a que lado de los Pirineos se lea. Mientras que el país vecino celebra su fiesta nacional, en Astorga, un año más, recuerdan al batallón del Clavijo, formado por los jóvenes de la ciudad y la comarca que en 1808 decidieron ir a luchar contra el emperador francés en la Guerra de la Independencia. Volvieron con la derrota, diezmados, pero custodiando el histórico pendón y con la seguridad de haber hecho historia, la historia del pueblo que siglos después se ha convertido en honores.
La recreación, organizada por el Ayuntamiento en colaboración con la Asociación histórico-cultural Voluntarios de León 1808-1814, contó el viernes con la conferencia de Jesús Maroto de las Heras, quien analizó, en el Teatro Gullón, las verdades y mitos sobre la contienda en el cine y en la literatura.
Puntuales, y como si de 1808 se tratara, el grupo que volvió a dar vida al batallón de Clavijo salió sin dudar del Ayuntamiento. Las salvas anunciaron la ‘marcha’, como aquella de hace más de doscientos años, cuando un grupo de 800 jóvenes se fueron a la batalla para defender el país de las tropas francesas, portando el pendón de los Osorio. Medina de Rioseco fue el lugar en el que las tropas astorganas caerían, pero luchando en una cruenta guerra que se saldó con decenas de bajas en el batallón.
Ataviados con las ropas y los uniformes de antaño y, también, bajo el histórico pendón, la comitiva encaró el paso hacia la placa que recuerda la salida de los 800 de Clavijo. En el lugar —en el tramo de muralla que se conserva en la calle Enfermeras Mártires— volvió a dejarse un año más una corona de laurel. Ayer, 210 años después de aquella lucha la Asociación de Voluntarios de León se vistió para la ocasión, desenfundó sus armas históricas y rindió homenaje a los 800 de Clavijo, el batallón formado por astorganos, cepedanos, maragatos o habitantes de la Valduerna que no dudaron en enfrentarse a las tropas de Napoleón.
Antes de marchar a la guerra, los jóvenes soldados observaron que el Tercer Tercio de Voluntarios que integraban carecía de estandarte. En 1808 el corregidor de Astorga era Pedro Costilla a quien le pidieron el pendón de Clavijo como enseña del batallón. Aunque receloso con la propuesta, al final los jóvenes se fueron a la contienda bajo la protección del paño, prometiendo que aunque la batalla se perdiera el pendón nunca caería en manos francesas. Y así fue.