Diario de León

«Mi relación con Astorga también fue un flechazo»

El periodista que narró la Transición, Alberto Delgado, recibe el reconocimiento de la ciudad.

Antonio Ojanguren, el alcalde Arsenio García, el homenajeado Alberto Delgado, y Max Alonso, en el salón de plenos de Astorga. A.V.

Antonio Ojanguren, el alcalde Arsenio García, el homenajeado Alberto Delgado, y Max Alonso, en el salón de plenos de Astorga. A.V.

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a.g. valencia | astorga

Con una emoción imposible de esconder, el periodista que narró la Transición desde Televisión Española, Alberto Delgado, recibió ayer el cálido homenaje de Astorga, localidad a la que está vinculado por su mujer, natural de la ciudad, y por la que siente un enorme cariño. De hecho, nunca ha dejado de ir y como reconoció ayer «mi relación con Astorga también fue un flechazo», algo que comenzó «por amor» y que ya dura más de sesenta años. Un todo que lejos de apagarse se aviva cada día.

El alcalde de Astorga, Arsenio García, el historiador, Antonio Ojanguren, y el periodista, Max Alonso, introdujeron la vida personal y profesional del reconocido. «Un hombre que siempre trabajó duro, que aprendió rápido y le echó valor y voluntad», como le definió Ojanguren, «un testigo de la evolución del país, que dio voz e imagen al periodismo. En definitiva, un maestro», para Max Alonso. Todos coincidieron en el destacado papel de Delgado en la narración del día a día de un momento clave de la historia de España, unos hechos que, el homenajeado, definió como «ejemplares, que sorprendieron al mundo». Por eso, aseguró, que ahora ve con preocupación «como algunos quieren abrir las viejas heridas del pasado».

La emoción no dejó solo al periodista solo en ningún momento de su discurso, incluso se acentuó en las palabras que dedicó a su mujer, Blanca, a sus hijos y nietos. Y también a sus padres, de quien dijo, «aprendí muchas cosas». En concreto, aseguró que de su madre aprendió a rezar y de su padre a sonreír, «dos pilares en mi vida».

Alberto Delgado, a sus ochenta años, se definió como un soñador incansable, convencido de que «la vida sin sueños está incompleta». Este astorgano de adopción, y ahora por mérito propio, se embarcó en esto del periodismo «con la idea romántica de buscar la verdad», aunque como contó ayer, «con el tiempo uno entiende que la verdad absoluta es muy difícil de alcanzar», aunque no por eso ha dejado de cumplir con su labor y ha cultivado todas las facetas del oficio.

Delgado, de saga de periodistas, actores y directores de cine, lleva la comunicación en la sangre. No lo puede negar ni esconder. Por eso, su discurso mantuvo a todo el salón de plenos, abarrotado, atento a cada palabra, a cada gesto, a cada dedicatoria constante de cariño hacia su familia y la profesión. También hacia la ciudad que le ha acogido, la localidad del «me alegro», bromeó, en referencia al saludo de los conocidos por la calle cuando llevan algún tiempo sin verse. «En Astorga siempre hay motivos para alegrarse y disfrutar», aseguró, agradeciendo una y otra vez el tributo, que hizo extensivo a esos otros muchos consortes que, como él, han llegado a la ciudad de la mano del amor.

El homenaje terminó con la entrega de la medalla del Bimilenario a Alberto Delgado, a quien el alcalde también ofreció un diploma conmemorativo del día, una jornada de letras para seguir soñando.

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