Diario de León

Treinta años cuidando de la naturaleza

No son biólogos ni veterinarios, son agentes de la Guardia Civil que ley en mano velan por los recursos naturales de toda España. El Seprona cumple treinta años al servicio del medio rural, haciendo frente a los nuevos retos que plantea la estricta normativa ambiental y plantando cara a lacras como los incendios forestales.

El Seprona cuenta con 1.800 agentes en toda España, 32 de ellos en la provincia de León.

El Seprona cuenta con 1.800 agentes en toda España, 32 de ellos en la provincia de León.

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maRÍA CARNERO | LEÓN

Todavía se acuerdan de las Montesa H6 y H7, aquellas pesadas motos con las que las conocidas entonces como Patrullas Rurales recorrían los montes de toda España en busca de posibles infractores o simplemente vigilando las áreas rurales más recónditas. «Lo más fácil era que te dejaran tirado en medio del monte, lo bueno es que con una alambre y unos alicates la arreglabas, no como las motos de ahora que son tan tecnológicas que si se estropean van directas para el taller», explica el cabo primero, Carlos García Álvarez, que lleva 27 años en el Seprona de León. Junto al sargento primero Francisco Pérez Pinto es de los agentes más veteranos que siguen al pie de este servicio en León, en que trabajan un total de 35 agentes, de los 1.800 desplegados por toda España.

Ya han pasado treinta años desde que se creara el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) mediante Orden General número 2, de 21 de junio de 1988. Se trata de una especialidad asignada al cuerpo de la Guardia Civil para velar por los recursos naturales en todo el territorio nacional. El servicio se creo simultáneamente en todo el país. En León comenzaron con un total de 20 agentes, procedentes en su mayoría de las Patrullas Motorizadas. En la actualidad son 32 los guardias civiles desplegados, dos de ellos mujeres, en la oficina y el equipo de la capital leonesa y en los puestos de León, Veguellina de Órbigo, Ponferrada, Fabero, Riaño, Villablino y la Pola de Gordón, todos ellos coordinados por un teniente jefe de la sección.

La actividad de este servicio es muy intensa. En los últimos tres años, de las 8.100 infracciones administrativas relacionadas con el medio ambiente e interpuestas por la Guardi Civil en la provincia de León, más de la mitad, concretamente 4.870 corresponden al Seprona.

Por lo que se refiere a las penales relacionadas con el medio ambiente, en este tiempo se han registrado 71, con 50 investigados y doce detenidos.

Los vertidos incontrolados, los delitos relativos a animales domésticos, sanidad animal y la caza son las infracciones administrativas más comunes, mientras que las penales las encabezan los incendios forestales y el maltrato o el abandono animal.

«Son la verdadera lacra de nuestro trabajo, ya que se dedica mucho tiempo en su investigación y los resultados no son siempre los deseados ya que es muy difícil dar con el autor y demostrar su implicación», explica el sargento Pérez Pinto, en relación con los incendios forestales. «La mejor manera de luchar contra el fuego es la prevención y también las duras sanciones con las que se castigan los incendios, en ocasiones con la cárcel, es lo más efectivo», explica.

Nuevos retos

Son muchos los escollos a los que los agentes del Seprona se tienen que enfrentar en su incansable trabajo en defensa del medio ambiente. «Aunque parece que las nuevas tecnologías pueden servir de ayuda, ya que ahora todo el mundo tiene un móvil con el que se pueden grabar a posibles infractores y dejan rastro de todo lo que hacen y por donde pasan, también suponen un inconveniente, ya que son utilizadas en nuestra contra por los que quieren burlar la ley», explica el cabo primero García Álvarez, al hablar de los cazadores furtivos. «Hacen turnos de vigilancia y a través de un grupo de whatsapp se avisan de nuestra presencia. Nos llaman los demonios», afirma el agente.

Otro de los inconvenientes, sobre todo en la provincia de León, donde hay una de las concentraciones de espacios protegidos más amplia de Europa, es conocer toda la normativa medio ambiental vigente. «Son más de 2.000 las leyes y decretos que tenemos la obligación de conocer, tanto de la Unión Europea, como estatales, autonómicos, e incluso ordenanzas municipales, lo que nos obliga estar contantemente estudiando los boletines oficiales», explica el cabo primero.

Un área especialmente complicada también es la de la pesca, cuya normativa ha dado un vuelco de noventa grados en los últimos años. «Antes se podía pescar en prácticamente todos los ríos, ahora hay un sinfín de zonas restringidas, como cotos, áreas deportivas, tramos gratuitos pero con permiso, tramos sin muerte.... Todo para aliviar la presión sobre los ríos, pero no sólo los pescadores tienen la culpa del descenso de peces, los cormoranes están haciendo muchísimo daños, están esquilmando los ríos, y contra ellos también actuamos», explica el sargento Pérez Pinto.

Otra batalla que también tienen que librar los agentes del Seprona es el control de los perros en las ciudad. Sólo durante el pasado mes de agosto, en la llamada operación Can se identificaron 569 perros, de los que 17 no tenían microchip, y se formularon un total de 165 denuncias por no cumplir con la normativa vigente.

«Son muchos los padres que nos llaman cuando están en un parque con sus hijos porque hay algún perro suelto. Puede parecer una tontería pero tienen todo el derecho a estar preocupados. Nuestro trabajo es ir e identificar el can, y recordar a su dueño que tiene que ir con bozal y correa para evitar problemas, y si procede proceder a sancionarlo», explica Pérez Pinto. «Lo que mucha gente no sabe es que cuando se tiene un perro de raza peligrosa sólo la persona que tiene licencia para manipularlo es la que puede sacarlo a calle, y esto se incumple constantemente», comenta el agente.

Son muchas las cuestiones que desde la ciudadanía se trasladan a la comandancia de León sobre dudas referentes al medio ambiente, rural o normativas, etcétera. «Nosotros no somos ni veterinarios ni biólogos, somos policías, y trabajamos por la defensa del medio ambiente, por lo que en cada problema lo primero que aplicamos es el sentido común», afirma el sargento.

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