LAGUNA DE NEGRILLOS
De pendones y estandartes
Descubren en los libros de fábrica de las iglesias la existencia de varias enseñas locales, al menos, desde hace casi cuatrocientos años

Pendoneta de ánimas encontrada en San Juan Bautista. BENÉITEZ
Laguna de Negrillos, localidad de abolengo en la comarca del Páramo, no podía tener una historia sin enseñas emblemáticas. Una vez más, las investigaciones y el empeño de Javier Benéitez han dado sus frutos. Y rebuscando en los libros de fábrica de la parroquia, parroquias en este caso, han salido a la luz datos, documentos y objetos que hablan de la existencia de pendones y estandartes hace, al menos, casi cuatrocientos años. La mayoría, desconocidos para los vecinos de hoy en día.
Partiendo de que en la localidad existen dos iglesias, la de Nuestra Señora del Arrabal y la de San Juan Bautista, cada una con sus propios libros de fábrica o cuentas, que se conservan en el Archivo Diocesano de León, se encuentra abundante documentación en comparación a otras localidades consultadas por el investigador, localizando datos significativos y relevantes sobre los pendones que tuvo la villa. Y afloran datos curiosos y hasta novedosos. Como, por ejemplo, que se pagase por llevar el pendón. Algo que puede que ocurriese también en otras poblaciones, pero que es la primera vez que Benéitez encuentra documentos que lo dejaron reflejado.
En la investigación, se localizaron cuatro libros de fábrica o de cuentas de Nuestra Señora del Arrabal que van de 1606 a 1891; y de San Juan Bautista otros cuatro, de 1699 a 1993.
En la iglesia de Nuestra Señora del Arrabal, la primera noticia documentada de la existencia del pendón se encuentra en el Inventario del 28 de septiembre de 1652, reseñado en el Libro de Fábrica realizado con motivo de la visita pastoral del obispo de León y del obispado del Consejo de Su Majestad, Bernardo de Altay, en compañía de Pedro Aingo y Ezpeleta, canónigo Magistral de la Santa Iglesia de Astorga, examinador y juez sinodal, visitador general de todo su Obispado. En el apartado denominado ‘ornamentos’, el primer apunte: «un pendón de damasco azul nuevo, con su tarjeta en medio y borlas». Ya está. En Laguna de Negrillos había pendón, al menos, desde 1652.
En los posteriores inventarios (1673, 1682 y 1683) no se encuentra ninguna referencia sobre pendones. La siguiente aparece cien años después, el 20 de agosto de 1758, cuando toman cuentas al mayordomo de la Fábrica de Nuestra Señora del Arrabal, Pedro López, y se dice: ««más se le cargan al dicho mayordomo diez y ocho reales que debió cobrar de Juan Crespo por llevar el Pendón del Rosario, cuatro de Tomás Alonso Lorenzana, cuatro de Lorenzo (...) y cuatro de Manuel López (...), soltero, por lo mismo, cuya limosna se dejó para dicha fábrica». Es decir, se pagaba y pujaba por portar el pendón.
Ciento sesenta años después de la primera noticia de un pendón en la villa, el 13 de agosto de 1815, Matías Francisco Fernández, abad y párroco de las dos iglesias parroquiales de Laguna de Negrillos, en las cuentes de ese año, vuelve a parecer en el margen izquierdo la palabra ‘pendón’ y a continuación el texto: «Y cinco heminas de trigo que dio José Sánchez por llevar el Pendón Blanco de Nuestra Señora a nueve reales hemina». Otra vez que dejaron escrito que se pagaba por llevar el pendón.
En las cuentas del 9 de agosto de 1841 se habla de gastos en «ciento y cincuenta reales de cuatro libras y media de damasco para componer el Pendón de Nuestra Señora». En 1858, de «siete reales y medio de compostura del Pendón». En 1859 de «veinte y cuatro reales que costó la cruz para el Pendón de Nuestra Señora». En 1861 de «cuatro reales compostura de una araña y la cruz del Pendón». En 1876 de «dos pesetas y cincuenta céntimos de alargar la vara del Pendón». Y en 1886 la última referencia: «cinco pesetas hacer una cruz de hierro para el Pendón y componer la parroquial de esta iglesia».
Dejando Nuestra Señora del Arrabal, la iglesia de San Juan Bautista también ofrece datos reveladores. En el Inventario de Alhajas y Bienes Muebles, del año 1741, justo al final de la relación de enseres que se describe, se localiza el apunte: « más un pendoncito encarnado usado», firmado a continuación por Pedro López. Cinco años más tarde, en 1746, vuelve a figurar el mismo «pendoncito encarnado usado», en el mismo lugar del inventario, pero esta vez firmado por Joseph Murciego. En la investigación también se encuentran referencias a tres estandartes nuevos, documentados en 1913 en las cuentas de la parroquia de San Juan Bautista con estos dos apuntes: «Treinta y seis pesetas de dos estandartes para los niños y las niñas»; «veintidós pesetas con treinta céntimos empleados con los fondos que reunieron las Hijas de María para comprar un estandarte de la Inmaculada».
Según señala Benéitez, además de la consulta documental, la investigación incluyó un trabajo de campo con una entrevista al actual párroc, Alberto Rodríguez, con el que se visitaron las dos iglesias y quien enseñó una pendoneta de ánimas de color negro en la iglesia de San Juan Bautista (que se utiliza en la actualidad), «y su casi indudable vara original», negra también.
El investigador deja sus propias conclusiones afirmando, que «queda constatado que hace casi 400 años Laguna de Negrillos tuvo pendones. Al menos cuatro que se hayan podido documentar, dándose la posibilidad de que el referido ‘Pendón del Rosario’ sea el mismo que alguno de los otros dos pertenecientes a la iglesia de Nuestra del Arrabal. Esta variedad se comprende, en parte, debido a existencia de dos iglesias y a la importancia que la villa tenía en aquella época». Y añade que «el perteneciente a San Juan Bautista, referenciado en dos ocasiones como ‘pendoncito’, no tiene que ser necesariamente muy pequeño, dado que en los inventarios reseñados se utilizan diminutivos no utilizados en otros, para referirse a otros objetos como esquilitas, cucharitas...».
Benéitez afirma que «se han localizado los datos suficientes para la recuperación de alguno de los pendones documentados en la investigación, uno de ellos tal y como se conservaba a mediados del siglo XVII. Los datos, extraídos en su totalidad de los libros de fábrica conservados en Archivo Histórico Diocesano de León, pretenden servir de ayuda para la posible recuperación del Pendón Concejil de Laguna de Negrillos por los vecinos».