Diario de León

tORAL DE LOS gUZMANES aumenta su oferta

El Museo del Botijo se refresca con una sala de exposiciones

El nuevo espacio ofrece pinturas, fotografías y otra serie de obras . con este objeto para conservar el agua como auténtico protagonista.

La 'Boticonda', en la zona dedicada a la pintura de la nueva sala de exposiciones. MEDINA.

La 'Boticonda', en la zona dedicada a la pintura de la nueva sala de exposiciones. MEDINA.

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León

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Armando medina | toral

Toral de los Guzmanes cuenta con uno de los museos más peculiares de España. El magnífico edificio del Palacio de los Guzmanes, auténtica reliquia de la arquitectura tradicional en tierra y adobe, alberga el Museo del Botijo que con sus más de 3.000 piezas ostenta el Récord Guinness a nivel mundial en su género.

Si eso ya era suficiente para atraer a decenas de visitantes, ahora el Ayuntamiento ha ampliado las instalaciones con una nueva sala de exposiciones, inaugurada el pasado 20 de diciembre, en la que pueden verse cuadros, fotografías, publicaciones y un buen número de obras más con el botijo como protagonista, lo que lo convierten en una espacio único en España en esta temática.

El Museo del Botijo nació hace años como el sueño de un enamorado de este tipo de piezas. El riojano Jesús Gil Gibernau cedió al Ayuntamiento su colección de más de 2.000 piezas, que se ha ido ampliado hasta las más de 3.000 actuales. Nuevamente ahora, Gil Gibernau ha vuelto a ceder una importante selección de obras relacionadas con esta temática, todas con el botijo como nexo de unión indiscutible.

En la muestra hay pinturas entre las que llama la atención la ‘Boticonda’, una versión de la famosa ‘Gioconga’ de Leonardo Da Vinci en la que la cara de la Mona Lisa tiene aspecto de botijo. Hay pinturas, unas de estilo más clásico y otras más vanguardistas, de artistas de la talla de Taqui Uzqueda, Charo Morón, Alfredo Ayarza o José Luis Birigay. También pueden verse publicaciones de revistas como alguna del finales del siglo XIX, chistes publicados en periódicos como una selección de los del humorista gráfico Forges, fotografías de famosos refrescándose con este tradicional artilugio, entre los que figuran obispos o toreros.

Una de las zonas más deliciosas es la dedicada a imágenes antiguas en las que se ven escenas costumbristas de pueblos y ciudades, plazas y calles, ferias y mercados, que reflejan momentos habituales de un tiempo no muy lejano, apenas hace unas décadas, en el que el botijo aparece como un elemento destacado en un tiempo en el que este objeto era habitual en el quehacer diario para conservar el agua fresca.

La serie de chistes gráficos del desaparecido Forges también ocupan un espacio importante en la nueva sala.

Botijos y más botijos, como si fueran la obsesión vital de un riojano enamorado de estas piezas básicas en la casas de los pueblos y ciudades de España hace menos de media vida, hoy ya prácticamente en desuso, casi desconocidas para los más jóvenes, pero todavía muy frescas en el imaginario colectivo de los más mayores. Gil Gibernau encontró en Toral de los Guzmanes y en su restaurado Palacio de tierra el espacio ideal para que puedan ser vistos por cuantos lo deseen. Tierra en las paredes y muros y tierra cocida en los botijos, una simbiosis perfecta y armónica a la vera del Esla, donde el barro también ha jugado un papel fundamental durante siglos tanto para la construcción de viviendas hasta hace bien poco, muchas aún en pie, como para albergar bodegas excavadas en la arcillas donde en su día se elaboraba el vino y hoy, aún en uso, se han convertido en su mayoría en merenderos y puntos de encuentro de amigos.

El Museo del Botijo de Toral de los Guzmanes, con las referidas más de 3.000 piezas, cuenta con representación de todos los puntos de España con sus distintos estilos, desde las más sencillas y prácticas hasta las más sofisticadas, desde simples creaciones en barro desnudo hasta terminadas con bellos esmaltes y llamativos colores. Algunas con motivos eróticos, una serie dedicada a la tauromaquia, otras representando un pavo real con su cola extendida, auténticas obras de arte. Y así hasta completar una colección única en el mundo.

El museo puede visitarse de martes a domingo de 11.00 a 18.00 horas en invierno y de 12.00 a 19.00 horas en horario de verano.

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