«Es un contrasentido que cierre, está muy cerca del nivel exigido»
El cierre de la central térmica de La Robla se considera «un contrasentido» tanto desde las administraciones locales como desde los sindicatos de la zona. «Las inversiones que la eléctrica ha llevado a cabo en los últimos tiempos en desulfuración y desnitrificación hacen que, según explican ellos mismos, estén muy cerca de cumplir los niveles exigidos por la directiva medioambiental europea. Pueden seguir funcionando perfectamente».
Castañón explica que la central es «económicamente sostenible, rentable porque tiene una mina muy cerca que la abastece directamente y está produciendo, y socialmente muy necesaria. Lo que se necesita es que el Gobierno central permita las condiciones para que las térmicas compren carbón».
Santiago Dorado insiste en esta realidad: «Los criterios medioambientales que se le exigen para seguir funcionando hasta el año 2030 prácticamente se cumple, no tiene sentido que cierre ahora. Y Gobierno y Junta tienen que convencer a Naturgy para que se mantenga, y poner las condiciones necesarias para que así sea».