Diario de León

La opción de que el lúpulo prenda en el Sil

El Bierzo reinventa el mejor lúpulo del mundo

La situación geográfica del Bierzo ofrece una esperanzadora opción para el cultivo de la planta trepadora, asentada en los valles del Órbigo

Imagen de la flor del lúpulo

Imagen de la flor del lúpulo

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El sector agroalimentario ha sido uno de los principales motores económicos del Bierzo en los últimos años, una tendencia que se ha potenciado a medida que el sector del carbón iba perdiendo la relevancia que antaño tuvo en la actividad industrial de la zona. Siete figuras de calidad avalan el buen hacer de los agricultores bercianos y el potencial de los distintos productos que se cultivan en la comarca a la hora de salir al mercado.

Sin embargo, y pese a que la provincia de León es responsable del 99 por ciento de la producción nacional de lúpulo, éste parece ser un cultivo olvidado dentro de las fronteras comarcales, como lamenta el presidente de la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Lúpulos de León, Isidoro Alonso, que atribuye esta situación al «desconocimiento» de los agricultores de la comarca sobre las inversiones necesarias para la puesta en marcha de estas plantaciones y su posterior rentabilidad.

En ese sentido, el director técnico de la Asociación Berciana de Agricultores (ABA), Pablo Linares, coincide con Alonso al apuntar que la ausencia del lúpulo entre los cultivos de la comarca puede estar relacionada con «un tema cultural». «Nunca he conocido ninguna plantación profesional de lúpulo en el Bierzo, probablemente los agricultores de aquí no lo conocen», asegura Linares, que reconoce que en la comarca falta información sobre los requerimientos dafoclimáticos del cultivo, es decir, sobre las limitaciones que pueden producirse por las características del suelo o del clima de una zona particular.

El presidente de Lúpulos de León destaca que el cultivo, cuya zona de mayor presencia se corresponde con las riberas de los ríos Órbigo, Tuerto, Porma y Torío, se ha extendido a otros entornos aún más húmedos, como el municipio coruñés de Betanzos, donde la cooperativa Lúpulo Tecnología de Galicia (Lutega) ha puesto en marcha una iniciativa para reintroducir la planta en la comunidad vecina, con varias plantaciones que suman ocho hectáreas de terreno. Precisamente Betanzos fue el lugar donde estableció su primera delegación la Sociedad Española de Fomento del Lúpulo, creada en 1945 por el régimen franquista y participada por prácticamente todas las fábricas de cerveza existentes por aquel entonces en el país.

Y es que, pese a que en la actualidad León concentra casi toda la producción de España, el cultivo del lúpulo estuvo extendido en las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado por zonas limítrofes de Asturias y Galicia. «Viendo las zonas en las que se da en el Órbigo, creo que algunas zonas del Bierzo sí podrían ser aptas para el cultivo», considera Linares.

Información

En ese sentido, la propuesta de Lúpulos de León pasa por organizar diversas jornadas informativas en las que se puedan juntar agricultores de varios pueblos de la comarca para que los expertos de la SAT se ayuden de material divulgativo y aclaren estas cuestiones técnicas sobre el cultivo, así como otros asuntos relacionados con la evolución económica de la plantación. Al respecto, Alonso comenta que los requisitos para poner en marcha una plantación rentable pasan por disponer de «un mínimo de cuatro o cinco hectáreas de terreno, una máquina peladora y una nave que sirva de secadero».

En este punto, radica otro de los problemas para la expansión del cultivo en la comarca berciana, ya que, como recuerda Linares, «aquí el tamaño de las parcelas es pequeño», con una media de entre tres y cinco hectáreas por agricultor, divididas en varias fincas. Sin embargo, el director técnico de ABA se muestra optimista al recordar que «en el tema de los frutales, hablas con productores de otras zonas, como Cataluña, y te dirían lo mismo, que con menos de diez hectáreas no se va a ningún lado, pero en el Bierzo, con varias fincas de media hectárea, las plantaciones ya son rentables», debido a la mejor comercialización que tienen los productos cultivados en la comarca con respecto a otras zonas de producción agrícola, a causa de la «calidad superior» reconocida por las siete marcas de garantía que ostenta el sector del campo berciano.

«Habría que estudiar si el cultivo de lúpulo en parcelas más pequeñas podría llegar a ser rentable», apunta Linares. «Si es viable técnica y económicamente, estaremos encantados de estudiarlo, de explorar las posibilidades y de fomentarlo», añade el director técnico de ABA, que considera que otra de las soluciones frente a las limitaciones del minifundismo pasa por «promover la creación de asociaciones y cooperativas», a imagen de lo que ya ha hecho el sector frutícola del Bierzo. «Es la única vía que tenemos y al final es el modelo que se está imponiendo», asegura Linares, que añade que «los agricultores ya hacen sus propias concentraciones», comprando o arrendando las fincas colindantes para disponer de explotaciones más grandes.

En todo momento, el presidente de Lúpulos de Léon se muestra cuidadoso al hablar de «reintroducir» el lúpulo en la comarca.

tracking