la genciana como futuro
Buscan apoyos para el cultivo de la variedad leonesa de genciana
La planta medicinal y aromática sólo se explota en la actualidad en su forma silvestre.

El investigador Óscar González, muestra la raíz de una planta de genciana. O.G.L.
La genciana es uno de los recursos que ofrece la montaña leonesa. Esta planta silvestre se ha aprovechado durante tiempo en la montaña leonesa por sus múltiples usos en fitoterapia, medicina tradicional y por utilizarse en diferentes países de Europa para el elaboración de bebidas de aperitivo y alcohólicas.
Aunque crece en toda la Cordillera Cantábrica, el arranque de esta planta se ha dado especialmente en las zonas de Babia, Laciana y Omaña, donde crece la variedad aurantiaca, que se diferencia por unas flores que tienden a un color anaranjado o rojo, frente al amarillo de otras, y que ha demostrado una mayor productividad en cultivo, así como la imposibilidad de sacarla de producirla fuera de la zona donde crece.
Lo que está claro es que la genciana tendrá un peso en la economía local si se invierte en su producción, dad su protección ante el cambio climático, al que no es ajeno la montaña.
El doctor ingeniero agrónomo Óscar González López consiguió ‘domesticar’ la genciana. La multiplicación de la variedad, su cultivo y los resultados obtenidos fueron el tema de su tesis doctoral, publicada en 2014. Sin embargo, la crisis económica cerró el grifo de la financiación pública a un recurso sobre el que aún hay que investigar y que precisa un apoyo para que su cultivo se convierta en una actividad económica más.

La aurantiaca (izquierda) presenta flores anaranjadas. A la derecha, una raíz. O.G.L.
Óscar González explicó que el estudio de la genciana surge del Plan 42 —programa de prevención de los incendios forestales mediante la explotación de los recursos naturales—. El cambio climático se tradujo en una presencia de la planta fuera menor, motivando su protección y limitando la explotación —tradicional en Laciana, Babia y Luna— mediante la obtención de licencias de recolección.
Arranque sujeto a licencia
Los principios que se aprovechan de la genciana se encuentran en su raíz, lo que implica la destrucción de la planta cuando se arranca para su aprovechamiento. «Desde el año 2.000, se han solicitado en León licencias en León para la recolección de más de 200.000 kilos de raíz fresca», explicó González, que apunta que quien la recoge puede obtener de tres a cuatro por kilo de raíz, mientras que una vez seca y cortada «el precio asciende a 50 o 70 euros el kilo».
El especialista en plantas aromáticas y medicinales de la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal de la Universidad de León analizó las distintas especies que se dan en la Cordillera Cantábrica, los Pirineos, los Alpes y el Trentino, descubriendo que la variedad aurantiaca mostraba «marcadores genéticos diferentes» a los de las plantas obtenidas en las zonas citadas. Desarrolló entonces un método de germinación «para producir plantas de buena calidad, pues no es fácil de multiplicar» y estableció varios campos de cultivo.
Uno de los resultados de la experiencia fue que la variedad del noroeste de la provincia «no se da fuera de su entorno» y con una productividad de 30 toneladas por hectárea en fresco —ocho toneladas en seco—, dejaría un beneficio «de 20.000 euros por hectárea al productor, con recogida cada seis años». Repartiendo el ingreso por cada año necesario para producir, dejaría más de 3.300 euros anuales por hectárea, cantidad muy superior a la de muchos cultivos.
Los análisis de la raíz cultivada con respecto a la silvestre de muestran «un calidad muy superior a la de la silvestre». Además, la concentración de amarogentina, el compuesto más amargo de origen vegetal que le da sus propiedades tanto en el uso medicinal como en la elaboración de bebidas, es mucho mayor en la planta cultivada que la silvestre.
El cultivo «no es fácil. Precisa de un asesoramiento, que ofrezco, y una vez pasados los dos primeros años va solo». Seleccionar el lugar idóneo, la multiplicación de la planta y la salida comercial son los principales inconvenientes que se encuentra este recurso, indicó González, en el que aún «que mucha investigación por hacer».
Como ventajas, la variedad única de las comarcas leonesas citadas, «que puede suponer una nueva actividad económica en una zona minera. La genciana no nos va a solucionar el problema de las comarcas montaña, pero el carbón ya no le soluciona la vida a nadie y este nuevo cultivo puede aportar su granito de arena», apuntó.
Valor añadido
La exclusividad de la genciana del noroeste leonés «puede dar lugar a una marca diferenciadora» y generar una valor añadido más allá del cultivo. «No hablo de una desarrollar una actividad farmacéutica, pero sólo con secarla, cortarla en el tamaño que indique la industria y envasarla al vacío el productor conseguiría un beneficio mayor». González apunta que Galicia y Castilla-La Mancha, ya investigan la explotación de este recurso, que, por el momento, promocionan las reservas de la biosfera de Laciana y de los Valles de Omaña y Luna, además del Grupo de Acción Local Cuatro Valles y que tuvo el apoyo de la Asociación Promotora de la Genciana y Otros Cultivos de interés de la Montaña Occidental Leonesa (Aprogen). Esta última «funcionó mientras la Administración aportó recursos. No digo que tengamos que tengamos que ir siempre de su mano, pero sí que tiene un papel de supervisión y de dinamización».