CAMPO
Las nuevas variedades copan el 7% del lúpulo en su primer año
Eureka y Apollo cubren este año 37 hectáreas de las 535 hectáreas que suma la provincia.

Vista parcial de una plantación de lúpulo próxima a la recolección. SARA CAMPOS
Las nuevas variedades de lúpulo introducidas en el campo leonés suponen un 7% de las 535 hectáreas que ocupa el cultivo este año, según informó el presidente de Lúpulos de León, SAT, Isidoro Alonso. Con 37 hectáreas, la plantación de Eureka y Apollo después de tres años de ensayo con otras ocho variedades, impulsan el crecimiento de este cultivo industria en 20 hectáreas con respecto a la campaña de 2018 —un 3,75% en términos porcentuales—, ya que en parte de la superficie que ocupan se ha retirado la variedad Columbus, la última que llegó a las alambradas leonesas, hace ahora 25 años, y que ha planteado numerosos problemas de enfermedades.
El presidente de los cultivadores indicó que este tipo de planta tiende a desaparecer, si bien aún quedan 22 hectáreas de Columbus en la provincia. «En dos o tres años se sustituirán toda esta superficie», aseveró.
Los agricultores terminan ahora las labores de trepa del lúpulo en la campaña en la que se introducen las nuevas variedades, que comienza con buen pie ante la ausencia de heladas que pudieran afectar el desarrollo de las plantas. Los lupuleros esperan que la introducción de Eureka y Apollo —que llegan de la mano de la multinacional Hospteiner— supongan un incremento de la rentabilidad de las explotaciones «por su mayor riqueza en ácidos alfa y por el incremento de la cantidad de flor recolectada» con respecto al Columbus y al Nugget. Sin embargo, esta última variedad continuará representando la mayor parte de la superficie de lúpulo. Las plantas de lúpulo —un cultivo permanente— necesitan tres años para alcanzar su máxima capacidad de producción.
Para la campaña de este año, los cultivadores han logrado una autorización excepcional del Ministerio de Agricultura para el tratamiento del mildiu, no así para el oídio. Ambas enfermedades fúngicas son el principal problema con el que se encuentra el cultivo, dada la prohibición de las materias activas que se utilizaban antes para su tratamiento.
Alonso explicó que el año que viene se conocerán los resultados de la experimentación con tratamientos ecológicos para combatir estos hongos. Apuntó que una vez que se conozcan los resultados de la investigación, se podrán aplicar estas soluciones si resultaran afectivas «con carácter inmediato».
Cambio tecnológico
Por otra parte, los lupuleros esperan una decisión de la Junta de Castilla y León sobre la posibilidad de que la Administración autonómica complete el decreto de ayudas de minimis a la modernización del sector del Gobierno central. Los 20.000 euros de subsidio máximo que podría recibir a través del ministerio cada cultivador resultan «insuficientes para acometer la renovación tecnológica» de un sector que vivió una situación de estancamiento desde los años 90 hasta que Hospteiner se hizo con la mayor parte de las acciones de la SAE Fomento del Lúpulo.