Feve admite el fallo que obliga a los interventores a guardar la recaudación
A. Domingo | Redacción
Los interventores de Feve custodian la recaudación de venta de billetes desde el pasado 12 de septiembre dado que algunos equipos informáticos de Renfe no admiten la actualización del programa de venta en taquillas e intervención, según reconoció ayer la operadora ferroviaria, desde cuyo gabinete de prensa insistieron en que no sucede lo mismo con las maquinas de autoventa y en que la compañía pública trata de solucionar el problema desde que se produjo.
La explicación no satisface a los trabajadores de la red de vía estrecha de la línea León-Cistierna, que ven en este fallo informático una negligencia por parte de Renfe y el poco interés de la empresa por mantener los denominados cercanías de la montaña leonesa, indicó ayer el portavoz del Sindicato Ferroviario (SF-Intersindical), Amador Hernández.
Según el representante sindical, el dinero de la venta se remite a la estación de Cistierna y, debido a la imposibilidad de seguir el protocolo de custodia «no hay quien se quiera hacer cargo del dinero, pues no queda constancia documental alguna de las cantidades que se entregan y reciben».
SF-Intersindical considera grave el problema y añade que «resulta incomprensible que no haya nadie en Renfe que se pregunte de qué ocurre en esta línea para que lleven sin hacerse ingresos desde hace casi un mes». Sin el ingreso del dinero, «que podrían robárselo a los interventores, no existe posibilidad de saber cuántos viajeros utilizan el servicio». Hernández se pregunta «cómo es posible un registro de los viajeros» que optan por la vía estrecha para sus desplazamientos «sin un control de los ingresos. Luego dirán que se pierden usuarios. Si resulta preocupante el aspecto técnico, aún lo es más el organizativo», insistió el representante de SF.
El sindicato teme por el empleo que genera la antigua Feve: «si en el 2020, cuando se liberalice el sector, una empresa está interesada en operar en vía estrecha, ¿qué datos le van a facilitar del servicio y de los usuarios que justifique una inversión?»
Desde la crisis económica de 2012 y la integración de Feve en Renfe, los trabajadores y los usuarios han denunciado deficiencias en un servicio que suplió la falta de maquinistas con transporte por carretera, en el que la falta de interventores muchas veces impedía el cobro de los billetes en todas la frecuencias, dando opción a viajar sin pagar el billete, y en las que la falta de piezas impedía arreglar el aire acondicionado de los convoyes, como ha ocurrido en años anteriores.
SF señaló además la imposibilidad de los trabajadores de Feve de trabajar 37,5 horas semanales con la actual plantilla.