ANTONIO FERNÁNDEZ RAMOS MONTADOR DE PLADUR
«El pladur supone para la construcción reducir el trabajo y los costes»
Después de veinte años de cristalero decidió cambiar de rumbo. Lleva dos como montador de pladur, ahora como autónomo. Con la ayuda de su hijo ve las cosas de diferente manera, aunque siempre con un mis
-¿Qué le llevó a dejar el oficio de cristalero por el que ahora tiene? -Como casi todas las cosas que nos pasan, por lo avatares de la vida. Llevaba veinte años trabajando para un empresario y cuando su trayecto acabó tuve que buscarme la vida. Así que me ofrecí a un industrial que se dedicaba al montaje de pladur. Así hasta hoy en día. Y ya han pasado dos años. -¿Cree que este sector tiene futuro? -Cada vez más. Pero no sólo en hospitales, geriátricos o centros públicos. La gente, y en especial los constructores, se están dando cuenta que con pladur, además de igualar e incluso mejorar la fiabilidad de los edificios, ahorras trabajo a la hora de hacerlos. -Para dedicarse a ello, ¿hace falta una cualidad especial? -Sobre todo, tener mucha imaginación. Tienes que ver cómo puede quedar el trabajo en la obra antes de haberlo hecho. Además, debes ser constante. En mi caso, además, me ha ayudado mucho el haber realizado un curso para mejorar. -¿Qué se puede hacer con pladur? -De todo. Desde estanterías hasta forrar paneles, techos. El pladur abarca muchas cosas y se puede colocar en cualquier sitio. Además, existen precios para todos los bolsillos. -¿Cree que la gente conoce las ventajas que ofrece? -Todavía falta mucho, por desgracia. En el caso de los contratistas aún tienen predilección por el ladrillo, aunque creo que las cosas van cambiando. -¿Ha cambiado mucho su vida en estos años al pasar de ser un obrero por cuenta aje- na a un empresario? -Bastante, tanto para bien como para mal. Antes sabías que sólo tenías que preocuparte de hacer bien tu trabajo, mientras que ahora tienes que mirar también que no falte ya que de hacerlo no cobras. La ventaja es que si no te apetece hacerlo no lo haces y antes estabas obligado al depender de tu superior. -¿Existe intrusismo en su profesión? -Como en todas. La llegada de extranjeros en cierto modo nos ha perjudicado porque algunos empresarios, a pesar de no estar cualificados, recurren a ellos porque son más baratos y no se dan cuenta que al final tienen que llamarnos a nosotros para subsanar los errores. -¿Cómo son las relaciones con el resto de sectores inclui- dos en la construcción? -En la mayor parte de los casos muy bien, aunque quizás los albañiles nos miren con recelo porque en cierto modo creen perder parte de sus atribuciones, cuando no es cierto ya que cada uno hace lo que le compete. -¿Qué es lo más bonito de su profesión? -El trabajo en sí. Primero porque requiere de imaginación y luego porque cada trabajo está en un punto distinto de España.