OLGA CAVERO AFICIONADA A LAS ANTIGÜEDADES Y ESCRITORA
«Estoy emocionada por la publicación de nuestro trabajo»
Olga Cavero se muestra emocionada por la publicación del libro «Indumentaria y joyería tradicional de La Bañeza y su comarca», que ha escrito junto a Joaquín Alonso. En su opinión, se trata d

Olga Cavero muestra el libro con orgullo en la plaza Mayor
-¿Cómo empezó a gestarse esta obra? -Siempre me han gustado las antigüedades de esta tierra y, siendo sobrina y nieta de labradores, conocí y palpé la indumentaria tradicional, por lo que le tengo un gran cariño. Con mis responsabilidades en el Ayuntamiento de La Bañeza, organicé exposiciones sobre el tema -la de 1994 fue todo un éxito-. -Indumentaria y joyería. ¿Cuál es la importancia tiene esta última? -La joyería tradicional de la comarca tiene una importante influencia de los orfebres astorganos, que alcanzan su apogeo en el siglo XVII, e inundan toda la comarca. Lo que pasa es que, durante la Guerra Civil, unos venden sus joyas para apoyar su causa y, en la posguerra, se cambian por piezas de oro, pero de menor valor. Hay que considerar que a La Bañeza llegaban todos los artesanos y que, junto a la plata, están el coral y el azabache, como amuletos protectores. -Las mujeres de esta comarca, ¿poseían muchas joyas? -No, pero tenían. Precisamente, en este partido judicial es donde más indumentaria tradicional se conserva. Quizá posea la colección más grande de toda Castilla y León. Y las mujeres hacían auténticas maravillas con muy pocas cosas. Hacían los trajes con paños de estameña, ponían encima otro de distinto color... -Lógicamente, tan amplia colección la han recogido en su libro. -Mostramos piezas desconocidas, arcaicas e interesantes. Y eso, pese a que no fue posible incluir cincuenta fotos más en la edición. -¿Qué es lo más rico de la indumentaria tradicional de aquí? -El traje del siglo XIX y principios del XX se ha guardado por sus abalorios, mientras que se han despreciado las piezas de verdadera artesanía. También poseemos en nuestras casas muchos mantones de manila, muy ricos y variados, que la alta burguesía añadió. -¿Por qué se conserva en esta comarca tanto traje típico? -Porque, a finales del siglo XVIII, en esta ciudad hubo hasta 150 telares de lino. Además, el comercio fue una gran actividad y nos encontramos próximos a Val de San Lorenzo y Astorga. Luego se trajeron tejidos de Salamanca y de Barcelona. El numeroso legado nos ha dado trabajo, porque hemos realizado un seguimiento exhaustivo de cada pieza que mostramos, documentándola. -Entonces, escribir habrá sido un largo trabajo. -No hay un libro con una documentación gráfica tan auténtica. Nos ha llevado tres años escribirlo y hay que destacar la labor de archivo de Joaquín Alonso. -¿Fue muy complicado que el Instituto Leonés de Cultura se hiciera cargo de la edición? -En un principio, lo iba a editar el Ayuntamiento, a propuesta de Antonio Fernández Calvo y Marinunci Roy. El Ayuntamiento pagó medio millón de pesetas en fotografías y llegó la moción de censura. Los socialistas, aunque en principio dijeron que sí, luego explicaron que no era una prioridad. Así que nos fuimos a la Diputación y, a cambio de la cesión de los derechos, lo publicaban. Estoy emocionada de que el libro se haya editado. -Conseguir que el prólogo sea de Antonio Colinas es todo un mérito. -Le enviamos el borrador, lo estudió y, según deduzco de la lectura de su escrito, le sorprendió. Es una pena que no se publique en los periódicos.