Diario de León

El agustino bañezano fue una figura en el panorama teológico

Padre Miguélez (y III)

Un aspecto de la calle del padre Miguélez, que lleva este nombre desde el año 1914

Un aspecto de la calle del padre Miguélez, que lleva este nombre desde el año 1914

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Cerraremos esta serie dedicada a la céntrica y vitalista calle bautizada como Padre Miguélez, con una semblanza de tan destacado personaje protagonista. Manuel Ambrosio Luciano Fraile Miguélez nació en La Bañeza el 7 de diciembre de 1864, hijo legítimo de Francisco Fraile y de María Antonia Miguélez, siendo bautizado en la iglesia de Santa María el día 13 de aquel mismo mes. Tras estudiar las primeras letras y seguir cursos de latín en el Colegio de Segunda Enseñanza que dirigía don Toribio Moro, a los quince años de edad ingresaba como novicio en el Convento de Agustinos de Valladolid, tomando el hábito el 15 de enero de 1882. Numismática De allí pasaría al Colegio de La Vid, en Burgos, para aprender estudios teológicos, al tiempo que consolidaba su antigua afición a la numismática, tema sobre el que llegaría a publicar diversos trabajos. Su siguiente destino fue en El Escorial, lugar donde combinaría el aprendizaje eclesiástico con la clasificación del monetario de la Real Biblioteca. En 1887, con motivo del Centenario de San Agustín, publicó una oda al santo que le mereció la consideración de excelente poeta sacro. En este mismo sentido, sería nombrado redactor de la Revista Agustiniana, avecindándose entonces en Valladolid. Ordenado diácono y sacerdote por el cardenal Sanz y Fors, el Padre Miguélez cantó su primera misa el día 1 de enero de 1889, cuando estaba a punto de cumplir los veinticuatro años de edad. Durante aquella época pasaría largas horas en el Archivo de Simancas, documentándose para el que fue su primer libro: El Proceso Inquisitorial, basado en la causa formada durante el siglo XVII a la llamada Monja de Carrión. Un tema, por cierto, que ya habían tratado anteriormente celebridades como Cánovas del Castillo y Menéndez Pelayo. De vuelta a El Escorial en 1892, sería nombrado profesor de Historia Critica en la recientemente inaugurada Universidad Escurialense. Allí terminó su obra más conocida, de título Jansenismo y Regalismo en España. Los siguientes diez años el Padre Miguélez se afincaría en la capital de España, dando a la imprenta una serie de títulos como Los tesoros de la Cruz, El manual del cofrade, Los nombres de Cristo y La venerable Madre Sacramento.

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