El imputado escuchó impasible que se enfrenta a penas de 20 años de cárcel por matar a la víctima en una emboscadaFRESNO DE LA VEGA
Unanimidad al declarar culpable al acusado del crimen de Fresno
El agricultor de Fresno de la Vega, Carlos Enrique Sandoval, de 33 años, ha sido declarado culpable del asesinato
El jurado popular comenzó sus deliberaciones ayer, a las once de la mañana. Las seis mujeres y los tres hombres alcanzaron el veredicto a las siete de la tarde y, poco después, Carlos Enrique Sandoval escuchó impasible que había sido declarado culpable del asesinato del pastor José Antonio Rodríguez, ocurrido el domingo 21 de enero del 2001. El joven fue víctima de una trampa. Cuando se dirigía a dar de comer a su majada de ovejas, encontró el camino cortado por varios chopos jóvenes cruzados en el suelo. Descendió de su furgoneta para apartarlos y recibió un primer disparo por la espalda, en el cuello. Según los forenses, no fue un impacto mortal y el muchacho, probablemente cayó o se tiró al suelo, siendo alcanzado por otra bala en el glúteo izquierdo. Su agresor se aproximó y lo remató disparándole en la cabeza. El cuerpo quedó tendido boca abajo, junto a su vehículo en marcha, en el paraje conocido como la chopera de Don Jacinto, a tres kilómetros del pueblo. Un policía, su hijo y dos amigos, escucharon los disparos cuando circulaban en bicicleta por las inmediaciones, pero la detención de Sandoval se produjo tras una intensa y certera investigación de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que llegó a interrogar a 150 personas. La decisión del jurado culmina un juicio largo, que comenzó el pasado martes en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de León y en el que han testificado una treintena de personas. El acusado se declaró en todo momento inocente del crimen, a pesar de haberlo confesado a la Guardia Civil el 13 de febrero del pasado año. Sandoval se rectificó a sí mismo en la vista oral, alegando que es diabético y que el día del interrogatorio sufrió una hipoglucemia que le hizo contar incongruencias. Versión que apoyó un especialista en nutrición, el doctor Lledó, explicando que la falta de azúcar en el organismo puede ocasionar inconsciencia y déficit de la capacidad intelectual. Confesión con pelos y señales Sin embargo, en el jurado han pesado más los testimonios de los propios agentes, que aclararon que el acusado estuvo atendido en todo momento y que le sirvieron bocadillos y refrescos. También el forense leonés Mariano Torre señaló que una hipoglucemia difícilmente puede alterar el fondo de un relato. Según dijo, el paciente podría confundirse en una respuesta afirmativa o negativa, pero no confesar un crimen que no cometió con pelos y señales y acompañar al día siguiente a la Guardia Civil junto al río al que tiró los cartuchos. Los nueve miembros del jurado tampoco creyeron la coartada expresada por la madre y la hermana de Sandoval. Ambas mujeres se empeñaron en reiterar que el agricultor es un hombre escrupulosamente metódico, que desayuna y se inyecta insulina a las diez de la mañana, a las doce come el bocadillo, «delante del televisor», a las dos come, a las seis merienda y a las diez de la noche vuelve a inyectarse y cena. Las dos recordaron que aquel 21 de enero, la rutina de Sandoval fue la misma, de modo que a la hora del crimen (sobre las doce y veinte) el hombre estaba en el domicilio comiendo su tradicional bocadillo y no en el camino donde se cometió el asesinato. En la vista no se citó a un psicólogo que definiese la personalidad del acusado, que mantuvo durante los cuatro días del juicio una actitud reservada y fría, como al escuchar el veredicto. No perdió la calma ni siquiera con el hostigamiento al que le sometió el abogado de la acusación particular, José María Marcello, instándole a reconocer el crimen. La sentencia Tras el veredicto del jurado, el juez Luis Mallo será el encargado de firmar la sentencia en los próximos días. El fiscal Juan José Río elevó su petición de pena para Sandoval de 17 años de cárcel a 20, al retirar la atenuante de confesión. La acusación particular también reclama 20 años y la defensa, ejercida por Jorge y Ramón Carro, la libre absolución.