Busnadiego recupera el potro de herrar vacas
La asociación El Escriño reconstruye este aparato para el trabajo con animales y lo coloca en el lugar que ocupó a mediados del siglo XX

Imagen frontal del potro de Busnadiego. DL
Hay elementos o instrumentos, llámensele como se quiera, que son el reflejo de la vida, muy dura en ocasiones, de muchos de los pueblos de esta nuestra provincia. Es el caso muchos de los aparatos que se utilizaban en un tiempo para el trabajo y el cuidado del ganado, como es el caso que nos ocupa, los potros de herrar vacas y bueyes, como el recuperado en Busnadiego por la Asociación El Escriño, todo un ejemplo de buenas prácticas en desarrollo rural, según afirma la gerente del Grupo de Acción Local Montañas del Teleno, Ana Fe Astorga González.
Según ella misma explica, los potros de herrar el ganado vacuno, tal como se ha reconstruido el de Busnadiego, eran una estructura de madera de forma rectangular, compuesta por cuatro troncos verticales o ‘pies derechos’, apuntalados con dos filas de travesaños horizontales alineados a los laterales más largos. Para inmovilizar al animal, en la parte frontal estaba el cabezal en forma de yugo que, en este caso lleva una pequeña talla en bajorrelieve realizada por Antonio Alonso Abajo, de Filiel. A él se sujetaba la cabeza, mientras que el cuerpo se ceñía a los travesaños con una correas que lo sujetaban de lado a lado. «Por si fueran pocas medidas de seguridad y, dado que ‘los animales no están confesados’, como dice el refrán para aludir a su carácter imprevisible, el perímetro se cerraba en la parte posterior con otro madero para evitar que retrocediera», señala Astorga. De los postes verticales, a poca altura, sobresalen los caballetes «que en algunos lugares se llamaban apoya manos», en los que de forma alternativa se ataban las patas para facilitar el trabajo del herrador.
Continúa explicando la gerente de Montañas del Teleno que los potros para el ganado bovino son complejos y robustos porque, al contrario que los caballos, mulos... para ponerle las herraduras los bueyes y vacas no se sostienen en tres patas y es difícil conseguir que doblen las delanteras por las rodillas, por lo que la tarea era mucho más ardua. Además, en algunas ocasiones, se debían usar también para la aplicación de tratamientos sanitarios, cuando se aconsejaba la inmovilización del animal como medida de seguridad.
Según Ana Fe Astorga, el potro de herrar comenzó a utilizarse en el siglo XIX, pero Busnadiego no tuvo el suyo comunal hasta mediados del siglo XX, «cuando Jesús Callejo Lorden lo construyó para uso de todos los vecinos». Lamentablemente hacia la década de 1970 cayó en desuso fruto de la fuerte emigración que sufrió la localidad y también por la disminución de la campaña bovina, al generalizarse la mecanización de las tareas agrícolas.
Según informa la gerente de Montañas del Teleno, antes de la pandemia, la Asociación Cultural El Escriño acordó recuperarlo y, para ello, «cortaron los robles precisos, dejaron secar la madera los suficiente (casi cuatro años) y, ayudados por Jesús Callejo Lorden, comenzaron a reconstruirlo, lo más fidedignamente posible. El 26 de agosto de 2023 se concluyó el trabajo y fue plantado en el mismo lugar que ocupara el original».
AñadeAna Fe Astorga que «el potro de Busnadiego, gracias a todos los que colaboraron en su recuperación, y los que han apoyado esta iniciativa, es ya, cuan ‘Ave Fénix’, un homenaje al pasado de las tierras del Teleno, una lección de historia para los más jóvenes y un agridulce recuerdo para los nostálgicos», además de «otro motivo más para visitar esta bonita y apacible localidad de la Alta Maragatería que ha sido una de las ganadoras del concurso ‘Los 10 Pueblos Tilenenses más bonitos’ en el año 2021». «Con muy poco —dice—, simplemente con ganas y voluntad, se puede hacer mucho por nuestros pueblos. He aquí un claro ejemplo».