Actuaciones en Pajares y Alto Sil

Más de dos mil árboles para disuadir al oso

Fapas realiza plantaciones estratégicas para evitar que entre en los pueblos

Una de las plantaciones llevadas a cabo en Pajares. dl

León

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Durante este año 2024, el Fondo para la Protección de Animales Salvajes (Fapas) ha llevado a cabo la plantación de 2.141 de los denominados «árboles gourmet para el oso», en la Cordillera Cantábrica.

De todos ellos, un total de 1.080 árboles se han plantado en el Valle de Pajares en Asturias, financiado por la empresa Enagás, donde Fapas llev a cabo un ambicioso proyecto que trata de reforzar la conservación del oso en este enclave. Otros 600 árboles crecen ya en Tejedo del Sil, gracias a una actuación financiada por EDP Renovables, localidad donde se ha generado un enorme conflicto por la presencia de osos en el entorno del pueblo, debido a una antigua plantación de cerezos que se realizó hace años en los prados inmediatos a las casas. Cada primavera varios miles de kilos de cerezas silvestres atraen a los osos hasta casi las mismas puertas de las casas con el consiguiente malestar de los vecinos.Todas las plantaciones de estos proyectos se han llevado a cabo en colaboración con los vecinos de los pueblos, siendo ellos mismos, ganaderos y apicultores quienes facilitan el terreno para plantarlos. Además, las plantaciones realizadas por Fapas poseen aspectos específicos de singularidad respecto de las plantaciones tradicionales para favorecer al oso. Todas actuaciones se hacen a mano, en lugares elegidos estratégicamente para cumplir fielmente que los árboles producirán alimento y alejarán a los osos de los pueblos y aldeas de montaña.Se trata de plantaciones de frutales, especialmente manzanos con variedades producidas especialmente a partir de viejos árboles que pueden ser encontrados en pueblos y aldeas de la cordillera cantábrica. Seleccionados estos árboles con variedades muy antiguas y en proceso de desaparición, son reproducidos en el vivero de la asociación.No se trata de plantar grandes cantidades de árboles sino pocos frutales pero muy bien plantados y protegidos. La intención es que el 100 por cien de los frutales plantados sobrevivan.De hecho, el principal objetivo de este programa de Fapas que desarrolla en colaboración con la empresa EDP Renovables es demostrar que la conservación del oso pardo se puede convertir en un beneficio para los propietarios de fincas, muchas de ellas abandonadas y sin generan ninguna productividad económica.Para la asociación Fapas resulta importante que los vecinos de los pueblos no vean solamente al oso pardo como un animal que genera conflictos, como es el caso de las colmenas que sufren en muchas ocasiones sus daños. La conservación de esta especie en peligro de extinción también se puede convertir en una fuente de ingresos para los propietarios de las fincas improductivas si las ponen a disposición de su conservación favoreciendo la plantación de árboles frutales.

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