Así se descubrió la nueva catedral subterránea de Valporquero: la Galería del Centenario, en vídeo
El monumento geológico dependiente de la Diputación ya está abierto a las visitas turísticas desde el día 1 de marzo

Restos de lirones y murciélagos en la nueva galería.
España acaba de presenciar uno de los descubrimientos geológicos más relevantes de las últimas cinco décadas. Una nueva galería subterránea, que será bautizada como Galería del Centenario, fue hallada hace escasas semanas a unos 20 metros de profundidad, revelando secretos hasta ahora desconocidos que transforman la comprensión de esta formación natural.
La nueva catedral subterránea hallada en la Cueva de Valporquero (que, por cierto, inició la temporada de visitas turístiscas esta semana), se llamará Galería del Centenario en homenaje al maestro Diego González y su hijo Isidoro González, que en los años 20 del pasado siglo ya documentaron sus exploraciones junto a la reivindicación de la carretera de Felmín para llevar turismo y visitas a Valporquero. También honra, según relatan los espeleólogos que descubrieron la galería, Pedro González y Tania García, a todos los exploradores que han realizado aportaciones durante los últimos 100 años. Entre ellos el maestro Onésimo González, ya fallecido, que en los años 60 realizó uno de los mayores trabajos sobre Valporquero junto a su grupo.
La nueva catedral subterránea presenta dimensiones impresionantes, extendiéndose entre 80 y 100 metros de longitud y está sobre la Sala de los Lirones. Lo más destacable es la presencia de tres tonalidades distintas en sus formaciones: amarillo, blanco y verde, una combinación cromática sin precedentes en la cavidad. Los expertos estiman que estos colores son el resultado de la acción del río durante aproximadamente 500.000 años.
El hallazgo cobra especial relevancia al encontrarse restos óseos de lirones y murciélagos, sugiriendo que esta galería tuvo conexión con el exterior en el pasado. Los investigadores sospechan que un antiguo terremoto o deslizamiento selló el acceso, preservando intacto este tesoro geológico durante siglos.
Los espeleólogos tuvieron que enfrentarse a condiciones extremadamente peligrosas durante la exploración, como se puede observar en el vídeo que han compartido. El acceso se realizó a través de una estrecha sima vertical, sorteando rocas inestables de varias toneladas de peso, lo que evidencia el riesgo asumido en nombre de la investigación científica.
Este descubrimiento obliga a actualizar la topografía oficial realizada entre 1970 y 1982, aunque ya hay expertos que están trabajando en ello de forma altruista. La nueva galería constituye el cuarto acceso conocido, junto a la entrada turística principal, la Covona y la Sima de las Perlas, modificando significativamente el mapa homologado por el IGM.