Diario de León

Suárez-Quiñones denuncia que desde su entrada en el Lespre los conflictos han aumentado un 47%

El lobo provocó 388 ataques y 568 bajas en la cabaña ganadera de León el año pasado

En el resto de la comunidad los datos se disparan con 3.973 siniestros y 4,9 M€ en indemnizaciones

En consejero junto a las opas y el director general.

En consejero junto a las opas y el director general.miriam chacón

María Carnero
León

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Las explotaciones ganaderas de Castilla y León registraron el pasado año un total de 3.973 ataques de lobos, 388 en la provincia de León, lo que supone un incremento del 47 por ciento con relación al año 2021, cuando el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico incluyó al cánido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lesrpre), medida que supuso el fin de la gestión y control de ejemplares que venía realizando la Consejería de Medio Ambiente de la Junta.

Según los datos ofrecidos este martes por el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones a las organizaciones profesionales agrarias de la Comunidad, el pasado año fueron casi 6.000 las cabezas de ganado que murieron en ataques de lobo, lo que supone un incremento del 39 por ciento más que en 2021.

En la provincia de León han sido 568 los animales muertos por el ataque de lobos, de los que 236 es ganado vacun, 71 ovino, 63 equino, 17 caprino y uno ha sido un perro.

Cabe destacar, que pese a que la provincia de León es la que cuenta con una mayor presencia de lobos, con 76 mandas de las 196 contabilizadas en Castilla y León, no es, ni de cerca la que más ataques registra. De hecho es Ávila la provincia más afectada, con 1.267 ataques y 1.5225 animales muertos, seguida de Segoviam con 689 ataques y 868 bajas, Zamora, con 637 ataques y 1.108 muertes y Burgos con 408 ataques y 813 bajas. En quinto lugar estaría León con los 388 ataques mencionados y 568 bajas. En consejero se refirió al caso concreto de Ávila, que con el 25% de todos los ataques de la comunidad, «ha superado todas las líneas rojas hasta llegar a una situación insostenible que hace urgente un control de la población de lobos».

Por lo que se refiere al pago de compensaciones, el pasado año la Junta tuvo tuvo que asumir indemnizaciones por 4,8 millones de euros, cuando antes de la inclusión del lobo en el Lesrpre no se llegaba al millón de euros. Por provincias la que más recbió fue Ávila, con 1,9 millones, seguida de Segovia, con 938.969 euros y Zamora con 752.976 euros. La provincia de León recibió 333.803 euros por las bajas sufridas. Como dato importante cabe destacar que en el año 2020 las explotaciones que recibieron pagos compensatorios fueron 765, mientras que en 2024 esta cifra se elevó hasta las 1.230.

El consejero anunció que se ha abierto una negociación con las organizaciones agrarias para actualizar los pagos compensatorios que reciben los ganaderos, con el fin de asumir el incremento del precio de mercado de los animales.

En este sentido, el consejero denunció que el Gobierno está incumpliendo su compromiso de asumir la mitad de los pagos compensatorios a los ganaderos que sufren ataques, y denunció su inacción ante un incremento «inaceptable» del número de ataques, y por el incremento en el número de manadas, que han pasado de las 179 del censo de 2012/2013, a las 193 actuales.

Con estos datos, Suárez-Quiñones argumentó que el Gobierno mantiene una posición «injustificada» y que también es contraria a las tesis que defiende la Unión Europea, que ya ha iniciado los trámites para, en función del dictamen del Comité Permanente del Convenio de Berna, modificar la Directiva Hábitats y rebajar la protección al lobo. Además, también afirmó que desde el Gobierno autonómico «no admitimos que esto sea un debate entre el lobo o la ganadería. La Junta lucha por la conservación del lobo, y así lo hemos demostrado en las últimas décadas, por lo que no admitimos lecciones».

Las opas coinciden en que «peligran más los ganaderos que la fauna»

El presidente de Asaja en Castilla y León, Donaciano Dujo, ha insistido en que los datos «austan» y que detrás de esas «casi 6.000 cabezas de ganado muertas» hay una «realidad social y económica que es la que sufre el ganadero». Por eso considera que "el Gobierno prefiere tener lobos a cabaña ganadera y ganaderos», ha argumentado. Por su parte, Aurelio González, de UPA, afirma en que, en estos momentos, peligran más «los ganaderos que la fauna salvaje»., mientras que Jesús Manuel González Palacín, de UCCL, advierte de que la proliferación de manadas pueden convertir «en un polvorín» el medio natural.
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