La ampliación de la demanda en la Fiscalía incide en la falta de ventilación de Cerredo

La empresa de Victorino Alonso ve «poco probable» que la explosión fuera provocada por grisú

Villablino tras el accidente minero de Cerredo, en Asturias. F. Otero Perandones.Fernando Otero Perandones

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La empresa Proyectos Mineros e Ingenieria S.A. (Promining), empresa vinculada al empresario minero leonés Victorino Alonso, ha ampliado la denuncia presentada ante la Fiscalía de Asturias para advertir de los deficientes sistemas de ventilación en la explotación en la que el pasado lunes fallecieron cinco trabajadores y otros cuatro resultaron heridos. En la demanda se solicita además a la Policía Judicial que custodie los accesos a la explotación y, en particular, las bocaminas del Mangueiro de Cerredo y del piso segundo, de cara a evitar que «alguien provoque su hundimiento para impedir el acceso y destruir los elementos de prueba». La compañía registró ayer una ampliación del escrito presentado el miércoles ante el Ministerio Público en el que denunciaba que en la mina, lejos de hacerse labores de investigación, se sacaba carbón para calefacciones y usos industriales. Ahora Promining expone en la ampliación de la denuncia que, dentro de «la larga lista de incumplimientos» en los que, a su juicio, ha incurrido la empresa Blue Solving, la cual solo tiene permiso en el piso tercero para recuperar viejas estructuras y chatarra se encuentra «como causa directa del accidente, la completa negligencia en el laboreo en lo que respecta a la ventilación». En el nuevo escrito, la empresa sostiene que no se trata de una mina «especialmente peligrosa con respecto al grisú», como ocurre en otro tipo de explotaciones de las cuencas mineras asturianas o leonesas. Además, la empresa denunciante, aportando imágenes de la bocamina de acceso al lugar donde se produjo el siniestro, señala que «no existía un sistema de ventilación soplante que, desde ese punto, introdujese aire limpio en el interior de la mina, pues no hay ventiladores de ninguna clase». Asimismo, constata que cabe la posibilidad de que hubiese «algo de ventilación natural», pero parece «poco probable dado que se trataba de galerías de carbón muy antiguas y en todo caso, si la hubiese, debía ser muy débil».

Lo que es «seguro», según la empresa, es «que, a partir del transversal no podía haber ninguna clase de ventilación natural, por lo que no es de extrañar que en esas condiciones la mina, a pesar de ser débilmente grisuosa, acabase por alcanzar concentraciones de gas potencialmente explosivas (entre el 5 y el 15%) y que cualquier chispa derivada de los trabajos mineros, acabase por provocar la explosión». La denuncia incide en que «el accidente no parece haber sido provocado por ningún enemigo silencioso (el grisú), como podría achacársele en otros accidentes con desprendimientos instantáneos en minas de tercera o cuarta categoría, sino que, de confirmarse todos estos indicios, se tataría de una negligencia temeraria de la empresa».

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