Diario de León

El programa europeo Superb en León

El hábitat del oso como elemento dinamizador

La restauración ambiental iniciada en el Bierzo refuerza la bioeconomía del territorio

Una de las mesas redondas abordó el valor de la información y de la educación ambiental.

Una de las mesas redondas abordó el valor de la información y de la educación ambiental.virginia morán

María Carnero
León

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El Centro para la Defensa contra el Fuego de la capital leonesa acogió ayer una jornada, organizada por la Junta de Castilla y León y la Fundación Cesefor, para exponer los primeros resultados del proyecto europeo Superb, dedicado a restaurar de ecosistemas, y que en Castilla y León se centra en mejorar el hábitat del oso pardo y en prevenir incendios forestales, con actuaciones que favorecen además la bioeconomía, el desarrollo rural y el turismo de naturaleza.

La jefa del Servicio de Prevención de Incendios y Restauración Forestal de la Junta de Castilla y León, María Gómez, expuso los primeros resultados de este programa en la provincia de León, que actúa sobre unas 137 hectáreas de la comarca del Bierzo, y que cuenta con una inversión inicial de 350.000 euros. «Actualmente están en ejecución todas las actuaciones previstas, se han hecho plantaciones de castaño, en unas cinco hectáreas aproximadamente, a través de convenios con las juntas vecinales, para que luego sean aprovechadas por parte de los castañicultores de la zona, se han hecho actuaciones de tratamientos preventivos de incendios, y plantaciones específicas de alimentación para oso pardo, que den cobertura para los corredores, para evitar que bajen a las poblaciones locales», explicó Gómez, que afirma que tras comprobar la efectividad de estas actuaciones se prevé su implantación en toda la cordillera, para que «las dos subpoblaciones de oso pardo se conviertan de una vez en una».

Por su parte, Laura Ortiz y Rocío Gallego, de Cesefor, expusieron otras actuaciones que aúnan conservación y revitalización del territorio, y que se engloban en llamado proyecto BioNNomía, entre los que destaca la puesta en marcha de una plataforma de oferta de perros guardianes, especialmente mastines, y que pone en contacto a ganaderos y criadores, o el proyecto denominado Caminos Trahumantes, que pone en valor estos itinerarios, a la vez que crea experiencias turísticas, con la hostelería y la empresa locales como principales beneficiarios.

Otra de las ponencias abordó la regulación micológica en Castilla y León. Montse Ganado, de Cesefor, puso en valor la calidad de la setas de la comunidad, y el crecimiento de una actividad que «por los cada vez más suaves inviernos se extiende a todo el año». Ganado, que explicó el proyecto Micocyl, desveló que las setas en Castilla y León suponen ingresos de 65 M€ al año —el 20% son para los recolectores, el 40% valor añadido por la industria agroalimentaria, el 39% por el micoturismo y el 1% los derechos de propiedad—, «una cantidad que podría incrementarse ya que solo se aprovecha el 14% de los recursos». El problema, añadió es que «hay mucho potencial pero no hay una estrategia para su aprovechamiento».

Acceso a la información y más implicación del territorio

Además de poner sobre la mesa los resultados de los distintos programas ambientales de restauración puestos en marcha en Castilla y León, la jornada, que estaba dirigida a trabajadores forestales, agentes sociales, profesionales del medio rural y medios de comunicación, abordó cuestiones tan relevantes como la forma en la que la información ambiental llega a la ciudadanía, y los centros educativos, y también de qué manera la población local interviene en este tipo de proyectos que se desarrollan en sus territorios. Dos mesas redondas, una enfocada a la comunicación y la educación, u otra sobre el papel de los agentes sociales, trataron de poner en valor el valor de la información para garantizar el éxito de los proyectos ambientales. Entre las conclusiones, destaca la necesidad de implementar las actividades de educación ambiental tanto en los centros educativos, así como la necesidad de contar con profesionales de la información especializados en temas de medio ambiente, que busquen la manera de que informa de cuestiones que interesen tanto a los habitantes de las zonas rurales, como al resto de la sociedad. En la mesa sobre agentes sociales se puso de manifiesto la necesidad de contar con la población local y de implicarla en los proyectos que se desarrollen en su territorio, para que «las decisiones se tomen de abajo arriba, y se tengan en cuenta sus necesidades", y para atajar conflictos, por ejemplo con especies como el oso pardo.
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