Diario de León

"El consumidor sí sabe valorar un producto de calidad"

La mesa redonda sobre los sellos agroalimentarios analiza la situación del chorizo de León y de la Cecina IGP

Javier Sanz, María Carnero y Pablo Ferrero.

Javier Sanz, María Carnero y Pablo Ferrero.RAMIRO

Publicado por
M. Rabanillo
León

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La mesa redonda ‘Sellos de origen, un aval para el consumidor’, moderada por la redactora de Diario de León, María Carnero, ha analizado los productos cárnicos de calidad, como el chorizo de León y la cecina certificada con la figura de calidad IGP.

El presidente de la Asociación para la Promoción del Chorizo de León, Javier Sanz, ha destacado que el producto que representa es una marca colectiva que está integrada por 14 industriales y dos representantes de la Universidad de León, una marca colectiva de ámbito nacional reconocida desde 2012.

Sanz destaca que “no nos hemos inventado ningún producto, solo se ha dotado de un amparo de calidad a la tradición de cómo se elabora el chorizo para poder comercializarlo en el mercado nacional e internacional”.

El representante del chorizo de León remarcan que todos los productos en un lineal reúnen criterios de calidad que garantizan que no son nocivos para el consumidor, “pero darle un sello de calidad es un valor añadido de calidad y de seguridad para el consumidor, independientemente de los parámetros de su contenido nutricional, sino el reconocimiento de su valor tradicional y de su calidad”.

A su juicio, el chorizo de León “puede no ser mejor o peor que otros a nivel nacional, pero es diferente a los demás, con unas peculiaridades que le hacen propio de la provincia”. “Nuestro sello es el más elemental, pero perseguimos otros, y esto le reconoce un método tradicional de elaboración y una garantía de calidad”, aclara Sanz.

El chorizo de León se vende como tal a nivel nacional y en algunos países europeos, en el continente americano y también en el asiático, “aunque ahí surgen algunos problemas legales administrativos”.

El primer borrador para la nueva figura de calidad del chorizo ya está elaborado, pero le queda mucho tiempo para tener la aprobación por la tramitación burocrática, “pero estamos detrás de ello con el apoyo del Itacyl y de la Diputación de León”, señala el presidente de la asociación, que recuerda que conseguir la figura de calidad para el chorizo ha recibido mucho apoyo institucional. “Si no hubiera ese apoyo nosotros no podríamos ir a las ferias internacionales”, cuenta Sanz que explica que recientemente un leonés en Sevilla “me escribió para informarse porque en eventos de productos de León la gente se interesa por el chorizo”.

A nivel nutricional, señala la calidad del producto leonés ya que “el 60 o 70% de la grasa que tiene un chorizo es aceite de oliva y eso es bueno”. “El chorizo puede introducirse sin ningún problema a diferentes edades”, considera Sanz.

Respeto a la competencia desleal, el representante del Chorizo de León explica que “hay elaboraciones de pequeños artesanos que no los venden propiamente con la nomenclatura de chorizo de León en sus etiquetas pero hay empresas grandes que sí lo hacen sin estar en esta asociación, pero no es ilegal, aunque no se puede hacer uso del nombre que un industrial no esté acogido a una marca reconocida lo pueda utilizar”. Sin embargo, considera que “la sanción económica llega tarde y le ha sacado un partido ingente”.

Sobre el impacto de las empresas agroalimentarias en el medio rural, Sanz considera que estar asentado en el medio rural “queda muy bien” pero si una empresa tiene su planta de producción en Azadinos, “pues me voy a vivir a León porque hay unos servicios básicos que no se conservan porque no se fija población si no hay servicios”.

Pablo Ferrero, de Embutidos Ferju

Por su parte, el gerente de Embutidos Ferju, Pablo Ferrero, explica que su marca se encuentra integrada en la IGP de la Cecina de León desde el principio. A su juicio, “la cecina es un producto de muchísima calidad, que puede estar al mismo nivel de cualquier jamón ibérico” y considera importante “estar respaldados por una IGP como la de Cecina de León en la que todos los industriales tenemos un producto bastante similar, que es lo que busca la IGP, que el consumidor sepa que va a ser una cecina de calidad, cuando la vea en el mercado”.

La sede de Ferju está en Pobladura de Pelayo García, en el Páramo, con 35 años de andadura y una tercera generación en marcha. “Si hemos durado tanto tiempo por algo será, apostando por materias primas buenas y salvaguardando la calidad, haciendo las cosas como se han querido hacer siempre”, señala Ferrero.

Defiende el valor nutricional de la cecina de León y asume que “el consumidor se cuida cada vez más y se ve más el etiquetado para comprobar que es un producto natural y limpio”. El dueño de Ferju aclara a este respecto que La IGP Cecina de León ha hecho estudios “que ha dado resultados de que es muy buena nutricionalmente, lo que ayuda al consumidor a que se decante por un producto u otro”. “El consumidor de cecina considera que es un producto muy bueno para dietas, especialmente en el caso de la gente joven”, afirma Ferrero.

Sobre las preferencias territoriales, aclara que en el norte hay más consumo de cecina que en el sur, “pero cada vez hay más y tiene mucho recorrido por ganar”. A nivel internacional, señala que en Francia “se valora más que en España que tenga una marca IGP, ya que el consumidor de aquí no le da tanta importancia”.

Ferrero agradece el apoyo institucional, tanto de la Diputación con Productos de León y como de la Consejería de Agricultura con Tierra de Sabor. que “están ayudando a las marcas de calidad a que los productos se conozcan fuera, tanto en ferias nacionales como internacionales. En estos foros es donde se ve la potencia de Castilla y León, porque le dan mucha visibilidad”.

Sobre la competencia con otros productos, estima que la mayoría de las marcas genéricas no buscan tanto la calidad como la seguridad alimentaria. “Es bueno que haya las dos opciones, para favorecer a la gente que tiene menos recursos. No es competencia, son dos tipos de mercado”. Señala que “nuestro producto es más premium y tiene más visibilidad en tiendas gourmet, pero cada vez se ve más en los supermercados”.

Sí que denuncia que hay fraude en el caso de las cecinas que no son IGP “que falsamente se identifican como tal”. “Estamos intentando luchar contra ello, porque una marca de garantía conlleva mucho tiempo detrás y mucha dedicación”, asegura Pablo Ferrero, que considera que las administraciones fallan en este tipo de actuaciones, “con denuncias que no se resuelven por lo que la administración no se implica demasiado”.

Sobre la repercusión en el medio rural, señala que “hay mecanismos que se podrían explotar más para ayudar al medio rural y no dejarlo solo para cuando hay elecciones”. A su juicio, para vivir necesitas trabajo, “pero las empresas agroalimentarias están en pueblos, pero tienen que venir acompañado con más cosas. Si estás en un polígono en León tienes menos costes que si estás en un pueblo, así que se necesitan más incentivos”.

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