Villaturiel o la historia de la torre que ya solo queda en la memoria
Un año después del derrumbe de uno de sus emblemas, en su lugar queda solo un terreno adoquinado

Espacio que ocupaba la torre, que ha sido acondicionado.
Villaturiel tenía un emblema, la torre de su iglesia. En pasado, porque el único testigo que queda ahora de ella es un terreno adoquinado, pero vacío, sobre el que se asentaba hasta hace casi un año. Una torre que ahora debe quedar ya solo en la memoria, según ha apuntado el obispado, porque no queda rastro visible en pie de lo que fue. Así lo confirmó el propio obispo, Luis Ángel de las Heras, en una visita pastoral que hizo al pueblo el pasado mes de marzo. «La torre de la iglesia hay que olvidarla y los vecinos deben mantenerla ya solo en su memoria», señalan desde el obispado.
El 7 de julio de 2024 el pueblo perdía una de sus señas de identidad justo un día antes de que fuese apuntalada porque su deterioro era más que notable y había motivado las quejas de los vecinos. Aquel día, la típica construcción tapial, originaria de los siglos XVI-XVII, cayó al suelo y con ella el reloj y las dos campanas. Se llevó también años de historia no sólo de Villaturiel, sino de toda la zona. Para algunos de los vecinos de este pueblo de la Sobarriba, era la crónica de una muerte anunciada, una profecía que terminó por cumplirse. La torre quedó irrecuperable y las campanas y el rejoj se rescataron pero están inservibles porque se partieron con la caída. El lugar que hasta entonces había ocupado la torre se despejó y ahora es un solar, un cuadrado rosado, un terreno vacío que luce bien distinto tras las obras que acometió el obispado, que quedaron listas antes de la pasada Navidad. Unos trabajos que consistieron en retirar los restos y despejar y adecentar la zona.
Sentir general
Ahora lo que queda en el pueblo es un sentir de que hay que recuperar la torre o, en su defecto, hacer algo que para que no se olvide lo que fue, aunque no parece que haya nada concreto.
Al alcalde, Valentín Martínez, también le gustaría que la torre de la iglesia siguiera en pie, «como en su día», pero reconoce que «es un tema del obispado y es su patrimonio». Eso sí, señala que la iglesia «ha quedado perfectamente» tras los arreglos obligados tras el derrumbe.
Aquello fue una pena para Villaturiel pero también un milagro porque «la caída de la torre podía haber hecho mucho daño al resto de la iglesia», explican los vecinos. Ahora, al menos el templo, luce intacto. Eso sí, nadie diría que allí mismo hubo una torre con mucha historia que ahora solo queda en la memoria.