El Gobierno sentencia que el lobo está en estado «desfavorable» y descarta controles
El nuevo censo nacional suma 333 manadas en España, 193 de ellas en CyL, un 12% más que hace diez años Advierte a las comunidades que si retoman su caza deberán asumir las indemnizaciones

Una de las últimas manifestaciones celebradas en Madrid en defensa de la especie.
España cuenta con 333 manadas de lobos, lo que significa que hay 36 grupos más de esta especie que hace una década, con un aumento del 12%, según el censo concluido por el Ministerio de Transición Ecológica con el trabajo de campo de los técnicos y las autonomías. Es la primera actualización del estado y distribución de la especie en la península desde 2014. De las 333 manadas, que podrían reunir entre 2.000 y 2.500 animales, 296 viven de forma exclusiva en alguna autonomía y las otras 37 son compartidas, ya que van y vienen entre comunidades.
El análisis ministerial apunta a que el informe que llegará a la UE podría mantener la misma valoración de estado de conservación que el lobo tiene hoy en España: «desfavorable-inadecuada», por lo que descarta controles poblacionales. Dos elementos así lo apuntan. El primero y fundamental, que el ministerio recuerda que, pese a al 12% de mejora de manadas, los científicos calculan que, «para asegurar la viabilidad genética de la especie a largo plazo», para evitar el riesgo de desaparición, en la península debería haber al menos 500 manadas. Así, faltarían al menos un centenar más de las censadas (Portugal tiene 60). La tranquilidad no llegaría hasta lograr una mejora de más del 30% sobre la situación actual.
El segundo elemento es que Transición Ecológica deja claro que buena parte de la «mejora poblacional» se debe a que, durante tres años y medio, de septiembre de 2021 y a marzo pasado, el lobo ha estado considerado especie con «especial protección» en toda la península, por lo que no podía ser cazado.
Sin embargo, recuerda que, gracias al cambio legislativo aprobado hace tres meses con los votos del PP, Vox y los nacionalistas vascos y catalanes, este cánido silvestre ha pasado de especialmente protegido a solo protegido al norte del Duero, lo que significa que puede ser cazado en algunas circunstancias, por lo que volverá a caer el número de ejemplares. Sobre las comunidades autónomas, el Ministerio dice que éstas han «decidido volver» a la gestión previa a la entrada del lobo en el Lespre y que debido a ello serán ellas las que tengan que encargarse de las indemnizaciones por los daños de los lobos. Los datos recogidos entre 2021 y 2024 indican que la gran comunidad lobera sigue siendo Castilla y León, con casi seis de cada diez manadas (193), seguida por Galicia, con 93 y un 28% del total, y de Asturias y Cantabria, con 45 y 23 grupos cada una y un 13% y 7% de los cánidos. Entre las cuatro autonomías loberas suman más del 95% de los ejemplares. Los otros puntos con manadas, aunque buena parte compartidas con otros territorios, son el País Vasco (2), La Rioja (5), la sierra de Madrid (5), Castilla-La Mancha (4) y Extremadura, donde por primera vez en este siglo existe una manada reproductora.
El informe del ministerio concluye que en los diez años entre censo y censo se observa una «estabilización» del número de grupos de cánidos en las comunidades loberas y «un crecimiento y expansión moderada» en los límites de lo que es su hábitat tradicional, la mitad noroeste de la península al norte del río Duero.
El crecimiento se habría producido sobre todo en el este y sureste de la zona lobera, es decir, en Madrid, La Rioja, Castilla-La Mancha y el País Vasco, que han doblado o quintuplicado sus ejemplares, aunque el incremento viene de la mano de manadas compartidas. En proporción, los mayores aumentos de grupos en zonas loberas se dieron en Cantabria, con un 75% más, y en Asturias, con un 35%, aunque también por manadas compartidas.