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El secreto de las aguas turquesas del río Cares: descubre la joya oculta de León

El color turquesa del río Cares no es un capricho de la naturaleza, sino el resultado de un proceso geológico fascinante

Las aguas turquesas del río Cares, a su paso por Caín.

Las aguas turquesas del río Cares, a su paso por Caín.DL

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No podía ser otro emplazamiento que Picos de Europa, donde el río Cares, conocido como la “Garganta Divina”, se alza como un espectáculo natural que deja sin aliento a quienes lo visitan. Sus aguas turquesas, de una transparencia y tonalidad únicas, son el alma de uno de los paisajes más impresionantes de la provincia de León. Este río, que serpentea entre desfiladeros y montañas, no solo es un deleite visual, sino también un símbolo de la riqueza natural y geológica única.

Un fenómeno natural excepcional

El color turquesa del río Cares no es un capricho de la naturaleza, sino el resultado de un proceso geológico fascinante. Las aguas, alimentadas por los deshielos de los Picos de Europa, arrastran sedimentos glaciares ricos en minerales, como el carbonato de calcio. Estos sedimentos, al suspenderse en el agua, reflejan la luz del sol de una manera que crea ese tono vibrante, casi irreal, que ha cautivado a visitantes y fotógrafos. Según un reportaje de Diario de León, esta característica lo convierte en un fenómeno único en la península ibérica, comparable a los lagos glaciares de los Alpes o los fiordos nórdicos.

Río Cares.

Río Cares.DL

El tramo más célebre del río Cares es la Ruta del Cares, un sendero de unos 12 kilómetros que une Caín (León) con Poncebos (Asturias). Este camino, tallado en la roca a principios del siglo XX para el mantenimiento de un canal hidroeléctrico, ofrece vistas espectaculares de las aguas turquesas que discurren encajonadas entre paredes de hasta 2.000 metros de altura. Sin embargo, como advirtió Diario de León en 2022, desprendimientos de rocas han afectado ocasionalmente el canal, lo que resalta la fragilidad de este entorno y la necesidad de protegerlo.

Un destino para aventureros y amantes de la naturaleza

La Ruta del Cares es mucho más que un sendero: es una experiencia inmersiva en la que el turquesa del río contrasta con el verde de los bosques y el gris de las cumbres calizas. Cada año, miles de excursionistas recorren este trayecto, considerado uno de los más bellos de Europa. Sin embargo, no está exento de riesgos. Las autoridades del Parque Nacional de Picos de Europa han advertido sobre la inestabilidad de ciertas zonas, especialmente tras desprendimientos, recomendando precaución a los visitantes.

Además de su atractivo visual, el río Cares es un ecosistema vital. Alberga especies como la trucha común, que puede alcanzar tamaños impresionantes en estas aguas. 

Llamamiento a la conservación

A pesar de su belleza, el río Cares enfrenta amenazas. Los desprendimientos, el cambio climático y la presión turística podrían afectar su delicado equilibrio. Organizaciones locales y el Parque Nacional trabajan para preservar este tesoro, promoviendo un turismo responsable que respete el entorno.

Cómo disfrutar del río Cares

Para quienes deseen conocer este espectáculo natural, la Ruta del Cares es accesible desde Caín o Poncebos, con opciones para caminatas de ida y vuelta o recorridos organizados. Se recomienda llevar calzado adecuado, agua y respetar las indicaciones de seguridad. La mejor época para visitarlo es entre primavera y otoño, cuando el caudal del río resalta su color turquesa y el clima es más favorable.

El río Cares y el secreto natural de sus aguas turquesas, al descubierto.

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