La ULE y Alto Bernesga apuestan por el própoleo como aditivo cárnico
Firman un convenio para investigar durante 18 meses en esta línea de actuación

Firma del convenio entre Alto Bernesga y la Universidad de León
La Universidad de León (ULE) y la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga trabajan de manera conjunta en actuaciones mediante las que se incorporan propóleos a productos cárnicos como alternativa al uso de aditivos.
De este modo, se aporta a productos cárnicos como chorizo, sachichón o lomo, por una parte, el sabor del propóleos y por otra, se confiere un «valor añadido» con propiedades más saludables, entre ellas las antioxidantes y antimicrobianas.
El trabajo que realizan la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga y la ULE de manera conjunta ya se ha iniciado y se extenderá a lo largo de 18 meses para esta línea concreta de actuación, según el convenio marco suscrito este martes, que establece una colaboración global de cuatro años entre ambas entidades.
La rectora de la Universidad de León, Nuria González y el presidente del Patronato de la Fundación Reserva de la Biosfera Alto Bernesga, Antonio García, han suscrito el convenio, un acto al que también han asistido las investigadoras responsables del acuerdo María del Camino García y Eugenia Rendueles, así como la secretaría del Patronato, Violeta González y la gerente de la Reserva de la Biosfera, Beni Rodríguez. Nuria González ha destacado que este convenio va «más allá» de un marco administrativo de trabajo, ya que constituye «un ejemplo claro» de que el conocimiento que se genera en la Universidad «puede y debe» transferirse a la sociedad, poniéndose al servicio del territorio, de su desarrollo sostenible y de su conservación. «Este convenio es una muestra más de que la Universidad y el territorio pueden ir de la mano», ha subrayado.
Asimismo, ha recalcado que la provincia leonesa cuenta con una riqueza natural «extraordinaria» y a través del acuerdo suscrito la Universidad contribuye desde la investigación y la formación a la construcción de los objetivos marcados en el proyecto Res-Mab.
Por su parte, Antonio García, ha expresado que esta alianza representa el camino común entre conocimiento académico y un territorio «vivo»; entre la investigación y el saber local; entre la ciencia y la sostenibilidad rural.
El proyecto impulsado en torno a la aplicación del propóleos en la industria cárnica abre la puerta a la innovación sostenible desde el ámbito local y es «un ejemplo claro» de cómo el conocimiento puede transformar el medio rural «sin perder su esencia».
«Este convenio es una apuesta por excelencia al desarrollo y el arraigo y, sobre todo, por nuestra gente», ha subrayado, al tiempo que ha tenido palabras de agradecimiento a las personas e instituciones que hacen posible este trabajo conjunto.Eugenia Rendueles, investigadora responsable del convenio, ha explicado que el estudio que se aborda sobre la aplicación de productos de la colmena a la industria agroalimentaria tiene tiene el objetivo de explorar este campo en el sector cárnico como una alternativa natural, ya que el propóleo cuenta con propiedades antioxidantes y antimicrobianas, entre otras.