Azucarera inicia su primera campaña sin La Bañeza y con Toro como única planta
De las 9.500 has contratadas, 5.000 están en León, que sigue siendo la principal productora
León aporta cinco mil hectáreas a la producción contratada por la multinacional británica.
El próximo lunes, 27 de octubre, Azucarera pondrá en marcha la primera campaña remolachera tras el fulminante cierre de la planta de La Bañeza, un acontecimiento que supuso el fin de más de un siglo de historia industrial en la provincia de León y marcó un punto de inflexión en la reestructuración de la compañía a nivel nacional.
Desde esta campaña, toda la remolacha del norte será molturada en la fábrica de Toro (Zamora), que se convierte así en el único centro operativo de Azucarera en la zona. La empresa busca concentrar sus inversiones y mantenimiento en una sola instalación para mejorar su eficiencia y competitividad en un mercado cada vez más exigente.
La campaña de 2025-2026 procesará la producción de 9.500 hectáreas contratadas, de las cuales más de la mitad, unas 5.000, pertenecen a la provincia de León, lo que consolida su posición como principal territorio remolachero de España. La compañía prevé moler 8.000 toneladas diarias durante aproximadamente tres meses y medio, con el objetivo de mantener un ritmo de producción ágil y constante.
Para garantizar una campaña fluida, Azucarera pondrá a disposición de los agricultores 21 cosechadoras integrales y seis equipos de pinchos, que se utilizarán especialmente en las zonas más pedregosas, localizadas sobre todo en parcelas leonesas. A ellos se suman 13 cargadores limpiadores, con los que la empresa asegura un proceso de arranque y transporte rápido y eficaz.
«Los agricultores que antes entregaban su remolacha en La Bañeza o en Miranda no notarán diferencias en la operativa. La logística del arranque, la carga y el transporte correrá a cargo de Azucarera, de manera que el proceso será igual de cómodo para ellos. La única diferencia es que ahora toda la remolacha del norte se molturará en Toro», explicó Salomé Santos, directora Agrícola de la compañía.
Según Santos, la decisión de centralizar la molturación responde a un plan estratégico para ganar competitividad, reducir costes y optimizar recursos. «De este modo, Azucarera podrá concentrar inversiones y mantenimiento en una sola fábrica que recoja toda la remolacha del norte, en lugar de dividir esfuerzos entre distintas plantas», señaló.
La responsable agrícola también destacó que el cultivo presenta mejores perspectivas que la pasada campaña, gracias a las favorables condiciones meteorológicas registradas en las últimas semanas, que han permitido controlar las enfermedades foliares. «Estamos ante un cultivo más sano, con mayor masa verde y un potencial de sacarosa más alto. Todo apunta a que los rendimientos serán superiores a los del año pasado», subrayó.
La fábrica de Toro contará con una plantilla de 158 trabajadores directos, a los que se suman centenares de empleos indirectos generados durante la campaña, entre conductores de los 200 camiones que transportarán la remolacha, palistas, operarios de carga y maquinaria agrícola.
El cierre de La Bañeza y la concentración de la molturación en Toro han supuesto un profundo cambio en el mapa azucarero del norte de España. Sin embargo, León mantiene su liderazgo agrícola gracias al peso de sus agricultores, que siguen apostando por la remolacha como un cultivo estratégico.
Incertidumbre ahora en Jerez tras el anuncio de cierre en 2026
Planta cerrada y con 30 trabajadores, en La Bañeza
La Azucarera de La Bañeza encara sus últimos meses de actividad con una treintena de trabajadores aún en plantilla que realizan labores de pelletizado y desmantelamiento de las instalaciones. Estos empleados permanecerán hasta final de año, momento en que se completará el cierre técnico de la factoría.
Posteriormente, solo quedará un equipo reducido de cinco personas adscritas al departamento de apoyo a los agricultores de la zona, una unidad cuya continuidad no está garantizada a largo plazo, según fuentes del sector.
El cierre fue ratificado tras el preacuerdo del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) alcanzado entre Azucarera y los sindicatos en junio de 2025, que supuso el despido de 194 trabajadores de los 251 que conformaban la plantilla total. El documento recogía la recolocación o continuidad de 29 empleados, pero no logró frenar la paralización de la producción.
El proceso se formalizó sin el apoyo de UGT, que rechazó el acuerdo al considerar que suponía la pérdida definitiva de un motor industrial clave para La Bañeza y su entorno, así como un duro golpe para los agricultores remolacheros de la provincia, históricamente vinculados a la fábrica.