Diario de León

El oso pardo recoloniza la Cabrera y obliga a replantearse su protección legal

Investigadores del CSIC proponen prolongar la Red Natura a toda la sierra hasta Zamora

Los emplares han vuelto a la Cabrera después de medio siglo sin presencia.

Los emplares han vuelto a la Cabrera después de medio siglo sin presencia.dl

María Carnero
León

Creado:

Actualizado:

El oso pardo (Ursus arctos), que estuvo al borde de la extinción en España durante los años 80, se consolida como una de las mayores historias de éxito de la conservación europea. Tras décadas de persecución, pérdida de hábitat y declive poblacional, las políticas de protección, los proyectos de restauración y el apoyo de la sociedad han permitido que hoy su población ronde los 400 ejemplares en la Cordillera Cantábrica y zonas próximas.

Esa expansión natural ha traído consigo una novedad histórica, como es la recolonización de territorios donde hacía más de medio siglo que no se veía un oso, como las sierras de Cabrera, La Carballeda y Sanabria, en el noroeste de Castilla y León. Ahora, esta recuperación plantea nuevos retos legales y administrativos para proteger estos nuevos territorios de presencia estable y potencial del oso pardo. Según el estudio publicado en Actualidad Jurídica Ambiental por un equipo de investigadores del CSIC, universidades españolas y entidades de conservación, la legislación internacional obliga a las administraciones a declarar zonas protegidas cuando se confirma la presencia de especies en peligro de extinción. En este caso, el oso pardo figura en la Directiva Hábitats (92/43/CEE) como especie de interés comunitario que requiere protección estricta y la designación de Áreas de Especial Conservación (ZEC). En España, su protección está recogida en la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y en el Real Decreto 139/2011, que lo clasifica «en peligro de extinción». Los autores del informe —entre ellos el investigador Carlos Javier Durá Alemañ (IESA-CSIC) y el científico José Vicente López-Bao (IMIB-CSIC)— proponen que, ante la expansión de la especie hacia el sur de León y el oeste de Zamora, la Junta de Castilla y León revise y amplíe los límites de la Red Natura 2000, creando un nuevo espacio que integre Cabrera, La Carballeda, Sanabria y el Teleno.

Un regreso natural y simbólico

Los datos recopilados en el estudio entre 2012 y 2025 registran 85 observaciones confirmadas en 34 nuevas cuadrículas UTM donde la especie no había sido citada en décadas. Los primeros indicios llegaron en 2012, en Riohonor de Castilla (Zamora, frontera con Portugal), y un año después se documentaron en Cabrera (León), marcando el inicio de su retorno.

Las observaciones proceden de colmenares atacados, huellas, fotografías, vídeos y testimonios de vecinos, agentes medioambientales y naturalistas. En zonas como Valdavido y Truchillas, la Fundación Oso Pardo y las Juntas Vecinales han firmado acuerdos de custodia del territorio para mejorar el hábitat y reducir conflictos con apicultores y ganaderos. La Sierra de Cabrera, enclavada entre León y Zamora, es una de las regiones más despobladas de Castilla y León —con menos de cinco habitantes por kilómetro cuadrado— y atesora un patrimonio natural excepcional. Entre sus montañas, lagunas glaciares y bosques mixtos se conservan más de 30 tipos de hábitats protegidos por la Directiva europea y 1.500 especies de plantas, algunas endémicas del noroeste ibérico. Actualmente, solo una parte de la zona —las ZEC «Sierra de Cabrera» y «Montes Aquilanos y Sierra del Teleno»— está incluida en la Red Natura 2000. Los investigadores reclaman ampliar esa protección a los valles y laderas donde el oso ya está presente o podría establecerse de forma estable. En Valdavido y Truchillas, la Fundación Oso Pardo y las Juntas Vecinales han suscrito acuerdos de custodia del territorio con el fin de mejorar el hábitat, reducir los conflictos con apicultores y ganaderos y promover la coexistencia con el oso.

tracking