La biblioteca de Boñar ya lleva el nombre de Enrique Alonso
Fue colaborador del Diario de León en 'Retablo leonés'

La villa de Boñar se volcó con el reconocimiento de su maestro Enrique Alonso al que dio el nombre de la biblioteca.
Boñar se volcó en el homenaje y reconocimiento a Enrique Alonso Pérez quien fuera durante muchos años maestro en el colegio de la localidad. Desde ayer la biblioteca de Boñar lleva su nombre. Tal y como reconoció en su intervención el alcalde, Pepe Villa, fue una persona entregada a la educación y la cultura de los vecinos de Boñar, además del creador e impulsor de las jornadas micológicas. «Antes de iniciarse las jornadas micológicas, la mayoría de la gente no era conocedora de este mundo y fue Enrique el que, poco a poco, fue inculcando el interés por la micología». Puntualizó Villa que Boñar salda una deuda con su maestro al poner su nombre a la biblioteca ya que también fue él quien puso en marcha esta biblioteca con un millar de libros. De hecho se recordó que siempre llevaba una gran maleta llena de libros que entregaba a los niños para que leyesen. «Esta jornada tienen que quedar como el agradecimiento por todas sus iniciativas con Boñar y sus vecinos. Nuestro maestro se lo merece», aseguró.
Entre las interveciones destacó la de José Mª Alonso Ayarza, quien fue alumno y amigo de Enrique Alonso. Sus años de docendia las inició en Velilla de la Reina donde estuvo dos años. En septiembre de 1963 se traladó a Boñar, al colegio situado en la planta baja del edificio del Ayuntamiento. Fue concejal y bibliotecario, miembro de la cofradía de San Roque y presidente del Centro de Iniciativas Turísticas San Isidro. Durante su paso por el Diario de León, fue corresponsal y un colaborador muy activo, sobre todo con su serie de artículos ‘Retablo Leonés’, en la que repasó una a una las tradiciones culturales y sociales más conocidas y arraigadas en la provincia y que se publicaba cada domingo. «Se molestaba tanto en que tuviéramos ilusión en hacer cosas que en una ocasión nos consiguió una equipación deportiva completa para los alumnos. En verano nos involucraba en los campamentos de La Vecilla y Boñar». Desde su llegada a Boñar en 1963, su obsesión era conseguir libros que transportaba en su maleta viajera, esto hizo que en 1966 se inaugurase la biblioteca municipal por la que había luchado y trabajado muchos años. «Desde 1964 venía trabajando en la idea para que Boñar tuviese su biblioteca. De ahí venía la acumulación de fondos de libros para ella», según Ayarza, quien recuerda que llegó a traer una máquina de proyección de películas en blanco y negro que traía de León capital.
«Su calidad humana e intelectual junto con su cultura y querer hacer cosas por Boñar le ha hecho tener una gran importancia en esta villa, muy especialmente para las personas que le conocimos en época de docencia», según Ayarza. El acto finalizó descubriéndose una placa que recuerda que la biblioteca de Boñar lleva ya su nombre.