Las zonas con actuaciones silvopastorales reducen el riesgo de incendio hasta un 46%
León han recibido desde 2003 más de 86 M€ con los que se han limpiado 78.000 hectáreas de monte

Zona de monte en Foncebadón tratado con los planes silvopastorales.
Los incendios forestales se han convertido en una de las mayores amenazas medioambientales y sociales. Solo en el último año, los fuegos han asolado en León cerca de 120.000 hectáreas de superficie forestal, de las cuales una parte significativa se perdieron en la grave oleada de incendios que afectaron a la provincia este verano.
Ante este escenario, las ayudas silvopastorales de la Junta de Castilla y León han demostrado ser una herramienta eficaz y estratégica para reducir el riesgo de incendios. De hecho, un estudio del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid confirmó que los municipios con actuaciones silvopastorales registraron un 46% menos de incendios, mientras que en los que no hubo intervenciones el número de siniestros aumentó un 27%.
Burgos, León y Zamora son las provincias donde este efecto positivo ha sido más evidente, por la reducción de incendios en las zonas tratadas. El origen de estas ayudas se remonta a 1995, cuando comenzaron los primeros planes quinquenales para fomentar la eliminación del matorral y mantener superficies aptas para el pastoreo extensivo. Desde entonces, se han convertido en una de las medidas más sólidas dentro de la política forestal autonómica.
Actualmente, la ayuda silvopastoral forma parte de la estrategia europea para la prevención de daños causados a los bosques por incendios, desastres naturales y catástrofes, cofinanciada al 53% por el fondo Feader. Su objetivo principal es reducir el peligro de incendio mediante el desbroce del matorral y el posterior aprovechamiento ganadero, generando pastizales naturales y eliminando la necesidad del fuego como herramienta agrícola o ganadera. En León, los resultados son especialmente notables.
Desde 2003 se han concedido 2.110 expedientes, con una superficie tratada de más de 78.000 hectáreas y una inversión total de 86,28 millones de euros. La ayuda tiene por objeto la reducción del peligro de incendio a través del desbroce de matorral y subsiguiente aprovechamiento ganadero extensivo, de forma que se consiga un pastizal natural a diente, y se evite el rebrote del matorral pirófito. Con ello se consigue el cambio a un modelo de combustible mucho menos peligroso y la erradicación del uso del fuego como práctica ganadera. Los beneficiarios de la ayuda son ganaderos en régimen extensivo de Castilla y León, y dada la actividad a la que está dirigida, la admisibilidad de los terrenos y la aplicación de criterios de selección, la ayuda se distribuye fundamentalmente por zonas periféricas.
Además de prevenir incendios, estos proyectos ayudan también a mantener la actividad ganadera, generar empleo rural y conservar la biodiversidad en las zonas de montaña. El impacto de los planes silvopastorales no solo se mide en hectáreas o euros invertidos, sino en vidas, paisajes y ecosistemas preservados.
Cada hectárea desbrozada supone una barrera natural frente al fuego, un refuerzo de la economía rural y una mejora del entorno forestal. Por eso, la Junta ha decidido incorporar estas ayudas al Plan Estratégico de la PAC 2023-2027, con una nueva convocatoria prevista para 2026, que garantice la continuidad del modelo y su expansión a nuevas zonas.
En un contexto de cambio climático, con veranos más largos y secos, estas políticas cobran una relevancia crucial. Los datos lo demuestran que invertir en prevención silvopastoral es mucho más eficaz —y económico— que apagar incendios.