Diario de León

La sirena de los pozos mineros suena en Sabero 34 años después

Las campanadas recuerdan los 150 años de minería que acabó en nada, tras ser motor económico. El censo de 5.000 habitantes de 1965 ha dado paso a los pocos más de 1.000 de hoy

Sala de máquinas de La Herrera II.

Sala de máquinas de La Herrera II.DL

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Sabero

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El Museo de Sabero, en su anticipada celebración de la Noche Vieja y dentro de sus actos del encuentro con los amigos MSM, ponía como sonido la sirena de los pozos mineros para entonar cada campanada. Esa sirena que durante muchos años, más de 150, sonó en los pozos de Sucesiva, La Herrera I y La Herrera II; la última vez el 13 de diciembre de 1991, anunciando el cierre de las explotaciones mineras en la Cuenca de Sabero y, a la vez, el inicio de la muerte del sector en todo el territorio español; pero, el sentimiento minero perdurará en ellos siempre. Este treinta y uno de diciembre se cumplen 34 años del cierre total de las explotaciones mineras de la Cuenca de Sabero. Desde entonces la minería, en toda la geografía nacional, está prácticamente cerrada. A esa fecha del cierre definitivo de las explotaciones de carbón subterráneo en el Pozo Herrera nº 2, de Sotillos de Sabero, se sumó en diciembre de 1993 el cierre de las explotaciones de carbón a cielo abierto, lo que supuso un trauma social, labor al y económico aún no superado por la población de la Comarca. 150 años de vida minera acabó en nada, tras ser el motor económico del país. El Valle pasó con un histórico censo poblacional en 1965 de 5000 habitantes a los pocos más de 1000 en la actualidad. De la euforia de los primeros meses, tras haber recibido una indemnización injusta y la promesa de reindustrializar la Comarca, se ha pasado a uno de los declives más alarmantes. Apenas hay actividad económica, salvo la gran empresa « TECOI» ubicada en el antiguo campo de futbol minero, que da trabajo a algo más de cien trabajadores y que lleva ya casi dos décadas en funcionamiento persiste en el Valle. También están otras pequeñas empresa como Morvega, Pastelerías Esla o Talleres Marquiegui en la Herrera I.Estas pequeñas empresas apenas cuentan con dos o pocos más empleados; pero otros ya cerraron sus puertas: Conformados, Setacale, Construcciones Metálicas, Sabero Electrónica, Neal, Maderas Prado, Champiñones Bocamina. Hoy, la alternativa es el turismo para lo que cuenta el Valle con numerosos atractivos, siendo todo un referente socio-cultural y museístico el Museo de la Siderurgia y la Minería, la Cueva de Valdelajo, La Camperona, El Canal de Aguas Bravas, Las rutas de senderismo como la «Ruta Las Minas», la ruta de «Los Miradores», la ruta « La Torreta» , el paraje de La Cruz, los Hayedos de Olleros y Sabero, La Vía Ferrata con el puente Tibetano más largo de España. Pero no es suficiente, falta oferta hostelera y, especialmente para el hospedaje. Tiene el Valle dos interesantes proyectos pendientes de finalizar, ambos con muy poca inversión pendiente y casi un millón de euros invertidos. Uno « El Valle del Recuerdo», destinado a la memoria de los fallecidos en la minería de la Cuenca Minera; y otro, el Museo de Arte Contemporáneo en el antiguo Hospital minero «Izaguirre «.

La profundización del Pozo Herrera II en Sotillos de Sabero, de 512 metros de profundidad comienza en el año 1938 y termina en 1946, con un coste de 3.331.233,17 Pts.. El contratista de la obra fue Abelardo Fueyo de la Roza.La Preparación del mencionado pozo empieza en 1946 y termina en 1957 con un coste de 24.089.359,70 pts. La Máquina de Extracción de dicho pozo se instaló en 1955 con un coste de 9.036.356,17 pts. El Castillete para este pozo minero tuvo un coste de 1.619.996,77 pts. fue montado en el año 1952 y fabricado por la empresa asturiana Duro Felguera y con una altura de 40,50 m.. El Pozo tenía 7 plantas también llamadas pisos. La explotación del yacimiento se dividía en paquetes, Norte (Sucesiva), Sur (Oceja) y Paquete Central situado en la formación Herrera, básicamente en el subsuelo del pueblo de Olleros y que contaba con ocho capas con potencias que oscilaban desde 1,5m. y 12 m. En el Pozo La Herrera II, en 1968 se concentraron todos los trabajos de extracción, cerrándose los demás pozos cercanos y manteniéndose abierto el Herrera I como auxiliar para tareas de ventilación, desagüe y mantenimiento. En esta época, su producción media diaria estaba cifrada en 1.200 toneladas. Su red de galerías llegó alcanzar los 19 kilómetros, midiendo 2,5 km la galería que lo unía con el pozo Herrera 1. Del piso 1º partía un trasversal de desagüe de 2.310 metros, también usado para sacar la producción de carbón hasta La Herrera hasta que se hizo la carretera de la empresa hasta Sotillos y se colocaron las Tolvas en el año 1968. La plantilla en noviembre de 1960 en la empresa Hulleras de Sabero, era de 1818 trabajadores/as, siendo 1787 hombres (503 solteros, 1273 casados y 11 viudos). Mujeres eran 31 (8 solteras, 3 casadas y 20 viudas). Al momento del cierre y en todo el proceso de negociaciones, se perdieron casi 800 puestos de trabajo.

El MSM presenta un proyecto asturiano de una mina reciclada para elaborar queso

El Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León celebrará este sábado 10 de enero, a las doce horas, una nueva sesión de su seminario «Sabor a mina», con una propuesta que conecta el legado minero con la innovación gastronómica y el desarrollo rural a través del proyecto «Una mina de queso», impulsado por la empresa Vallelongo. «Una mina de queso» es una iniciativa pionera que recupera una antigua mina de hierro situada en Ocero (El Bierzo) para convertirla en un espacio de maduración natural de quesos. Aprovechando las condiciones constantes de temperatura y humedad del interior de la mina Vallelongo ha desarrollado un proceso de afinado que confiere a sus quesos características organolépticas singulares, profundamente ligadas al territorio y a su historia minera.El proyecto aúna tradición quesera, respeto por el entorno y puesta en valor del patrimonio industrial, transformando un enclave minero en desuso en un recurso productivo ligado a la gastronomía de calidad. De este modo, «Una mina de queso» no solo apuesta por la innovación alimentaria, sino que también contribuye a la revitalización del medio rural y a la conservación de espacios históricos desde una nueva perspectiva. La empresa Vallelongo realizará una presentación detallada del proyecto
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