El Entierro de la Sardina: el adiós leonés al Carnaval
Los rituales y la sátira se unen en una tradición que marca el fin de las fiestas carnavalescas y el inicio de la Cuaresma

Entierro de la sardina en León.
El Entierro de la Sardina en León constituye el acto de clausura oficial de las festividades del Carnaval, una tradición que fusiona el rito pagano con la transición hacia el rigor litúrgico de la Cuaresma.
Esta fiesta, que se celebra el Miércoles de Ceniza, simboliza el fin del desenfreno, los excesos y la transgresión permitidos durante las fiestas de Carnaval. A través de un desfile de un marcado carácter paródico y fúnebre, la ciudad despide «los placeres de la carne» para dar paso a un periodo de cuarenta días de reflexión, ayuno y abstinencia.
Desde una perspectiva teológica, el Miércoles de Ceniza supone el inicio de la Cuaresma en la religión católica. Aunque la imposición de la ceniza sobre los fieles busca recordar la caducidad de la vida humana y la necesidad de la penitencia, en la cultura popular leonesa, este significado se seculariza y se dramatiza mediante la quema de una figura simbólica, generalmente una sardina de grandes dimensiones. El acto de «enterrar» al pez representa la eliminación de los vicios y la purificación del espíritu ante la llegada de un tiempo de mayor sobriedad.
El cortejo fúnebre lo protagonizan figuras como los obispos satíricos, los monaguillos y, de manera muy destacada, las viudas y los viudos. Estos personajes, vestidos de riguroso luto pero con un comportamiento que oscila entre el llanto exagerado y la mofa, representan el duelo colectivo por la muerte de las fiestas carnavalescas. Las viudas, tradicionalmente interpretadas tanto por hombres como por mujeres en una inversión de roles propia de estas fechas, personifican la nostalgia por la libertad perdida y la alegría que se extingue ante el rigor cuaresmal. Su presencia aporta la nota teatral necesaria para que el evento mantenga su carácter lúdico a pesar de la temática mortuoria.
En la ciudad de León, el evento es organizado habitualmente por el Ayuntamiento en colaboración con diversas agrupaciones locales. El desfile recorre las calles principales del casco histórico, partiendo de plazas emblemáticas como la Plaza de Regla o la Plaza de San Marcelo, y culmina generalmente en la Plaza Mayor o en la Plaza del Grano con la lectura de las coplas o el testamento de la sardina. Este documento reúne las críticas sociales o sátiras a la actualidad política de la ciudad, manteniendo viva la esencia reivindicativa del Carnaval.

Las viudas personifican la nostalgia por la libertad perdida y la alegría del Carnaval.
Finalmente, se procede a la quema de la sardina en una hoguera pública, un acto de fuego purificador que borra los restos de la fiesta. Es habitual que tras el acto se repartan viandas simbólicas a los asistentes como escabeche, pan y vino, lo cual actúa como una última transición gastronómica antes de que entre en vigor la prohibición tradicional de comer carne y de paso al tiempo de Cuaresma que lleva a la Semana Santa.