Babia protege sus colmenas de los ataques del oso
Fapas prevé cerca de 300 instalaciones esta campaña para frenar los reiterados daños en la apicultura
Los trabajos ya han comenzado en varias explotaciones babianas.
La Fundación para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) ha iniciado esta semana la campaña de protección de colmenas en Babia, una de las zonas más afectadas por los daños del oso pardo.
«Estas actuaciones se han covertido en una necesidad urgente para asegurar la viabilidad de la apicultura de montaña, una actividad de gran importancia económica y social en territorios gravemente castigados por el despoblamiento y la falta de alternativas productivas·, destacan desde Fapas, que explican que «la escasez de carroñas durante el invierno y la primavera empuja a los osos a buscar fuentes de proteínas en los colmenares, provocando importantes destrozos».
El equipo técnico de Fapas ya ha intervenido en un colmenar situado en una vaguada de alta montaña, a unos 1.200 metros de altitud, en una zona de difícil acceso. A su llegada, la situación era crítica, ya que apenas una decena de colmenas seguían activas y el resto habían sido destruidas, pese a contar con un sistema de protección promovido por la administración.
El proceso incluye la instalación de postes de madera, cercados de malla metálica, aisladores, cableado eléctrico, pararrayos y, sobre todo, un pastor eléctrico realmente eficaz, considerado el elemento clave para evitar nuevas incursiones del oso.
Tras la intervención, el colmenar queda completamente protegido, permitiendo al apicultor iniciar la reconstrucción de su actividad: adquisición de nuevos núcleos, reproducción de las colmenas supervivientes y la recuperación de la esperanza en futuras cosechas de miel.
Con este proyecto, Fapas prevé proteger entre 250 y 300 colmenares afectados de manera inmediata por la presencia del oso pardo, apostando prioritariamente por la prevención y adelantándose a los daños, evitando así la destrucción del trabajo de los apicultores y el aumento del conflicto social.
Este proyecto está financiado al 60 % con fondos Feder de la Unión Europea, a través de la Fundación Biodiversidad.