Diario de León

Ferduero exige 900 M€ de inversión para garantizar el futuro del regadío

Reclama acelerar las grandes obras hidráulicas pendientes y revisar la regulación del agua

La asociación también solicita impulsar nuevas obra de regulación para garantizar el agua en todos los sistemas.

La asociación también solicita impulsar nuevas obra de regulación para garantizar el agua en todos los sistemas.dl

María Carnero
León

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La Federación de Comunidades de Regantes de la Cuenca del Duero (Ferduero) ha centrado buena parte de sus alegaciones al Esquema Provisional de Temas Importantes (EPTI) 2028-2033 en la necesidad de ejecutar las infraestructuras hidráulicas pendientes y reforzar la capacidad de regulación de la cuenca para hacer frente al cambio climático, garantizar el suministro de agua y mantener la actividad agraria.

La organización considera que uno de los principales problemas de la planificación hidrológica es el bajo grado de ejecución de las inversiones comprometidas. Según recuerda, el programa de medidas del actual Plan Hidrológico 2022-2027 apenas alcanzaba a finales de 2024 una ejecución presupuestaria del 24,53%, una situación que, a su juicio, pone en riesgo tanto los objetivos ambientales como la atención de las demandas de agua.

Ferduero reclama que el próximo ciclo de planificación incorpore financiación suficiente para culminar las actuaciones pendientes de modernización de regadíos, cuyo presupuesto estimado asciende a 748 millones de euros. Entre ellas figuran proyectos considerados estratégicos como la modernización del Canal del Esla, con una inversión prevista de 150 millones de euros; las actuaciones en las Vegas de Saldaña, Carrión y Villamoronta, con 160 millones; la modernización de la Margen Derecha del Tera, con 100 millones; las actuaciones en Castañón, Cerrajera y Regueras, con 65 millones; el Canal de Villalaco, con 54 millones, el Canal de la Retención, con 47 millones, o el Canal de Manganeses, con 40 millones, entre otras intervenciones repartidas por León, Palencia, Zamora y Soria.

A esta cantidad, la federación suma otros 150 millones de euros para la mejora de infraestructuras hidráulicas y redes de transporte en alta, muchas de ellas obsoletas y responsables de importantes pérdidas de agua antes de llegar a las zonas regables.

Además de la modernización, Ferduero insiste en la necesidad de impulsar nuevas obras de regulación en los sistemas con mayores déficits hídricos. Entre las actuaciones prioritarias menciona la ejecución de La Cueza I y La Cueza II en el sistema Carrión, la construcción de la balsa lateral de La Rial y diversas actuaciones en el sistema Órbigo, la puesta en explotación del embalse de Villagatón, el recrecimiento de Villameca, actuaciones en los ríos Duerna y Eria, y nuevas infraestructuras de almacenamiento en el sistema Esla-Valderaduey.

La organización considera que estas obras son imprescindibles para que todos los sistemas de explotación puedan disponer de niveles similares de garantía de suministro y alcanzar dotaciones cercanas a los 6.000 metros cúbicos por hectárea que reclama para el conjunto de la cuenca.

Junto a las inversiones, Ferduero solicita una revisión de determinadas normas incluidas en la planificación vigente, especialmente las que afectan a las aguas subterráneas y a la renovación de concesiones. La federación advierte de que mantener las restricciones previstas para masas de agua en mal estado podría provocar la desaparición de miles de hectáreas de regadío y generar un importante impacto económico y social en amplias zonas rurales.

Asimismo, reclama una revisión de los caudales ecológicos en situaciones de sequía, una actualización del Convenio de Albufeira y una planificación que combine la protección ambiental con la garantía de suministro, la seguridad jurídica y el mantenimiento de la actividad económica ligada al agua.

Para Ferduero, la solución a los problemas de la cuenca pasa por aumentar la capacidad de regulación, culminar las inversiones pendientes y modernizar las infraestructuras existentes, en lugar de recurrir únicamente a nuevas restricciones sobre los usuarios del agua.

Sin limitaciones a las aguas subterráneas

Las aguas subterráneas y la adaptación al cambio climático constituyen otro de los ejes fundamentales de las alegaciones presentadas por Ferduero. La organización defiende que los acuíferos son una reserva estratégica para amplias zonas agrícolas de la cuenca del Duero y considera que la respuesta a los desafíos climáticos no puede basarse únicamente en restricciones al uso del agua.La federación recuerda que numerosos territorios dependen de las aguas subterráneas para mantener su activ idad agraria, especialmente en zonas con escasa regulación superficial o sometidas a una elevada variabilidad climática. En este sentido, sostiene que los acuíferos han permitido consolidar durante décadas una agricultura competitiva, generadora de empleo y actividad económica en el medio rural.Ferduero muestra su oposición a la continuidad de determinadas medidas incluidas en la normativa vigente, especialmente a la prohibición de renovar concesiones en masas de agua subterránea declaradas en mal estado cuantitativo. Según advierte, mantener esta limitación supondría la desaparición progresiva de miles de aprovechamientos de riego cuando venzan sus concesiones, muchas de ellas en el horizonte de 2035.En relación con el cambio climático, Ferduero reconoce que la reducción de aportaciones y la mayor frecuencia de fenómenos extremos obligan a reforzar la resiliencia hídrica de la cuenca. Sin embargo, defiende que la adaptación debe apoyarse en una mayor capacidad de regulación, almacenamiento y gestión eficiente del recurso, y no solo en restricciones.Entre las medidas propuestas figuran la construcción de balsas laterales, nuevas infraestructuras de almacenamiento, actuaciones de recarga de acuíferos y proyectos que permitan combinar el uso de aguas superficiales y subterráneas para reducir la presión sobre determinadas masas de agua.
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