El pueblo de León en el que los romanos comían almejas, lo que replantea su historia
El yacimiento, que ha salido a la luz con las obras de la reconcentración parcelaria, ocupa una superficie de más de cuatro hectáreas

Vista de parte de la excavación que se ha realizado en Audanzas del Valle.
Las obras de reconcentración parcelaria del Páramo Bajo en el municipio de La Antigua han sacado a la luz un antiguo poblado romano. Al menos todo apunta a que se trata de eso, si bien está bajo la lupa de Patrimonio para determinar los detalles. Antes de que se acometiese la reconcentración, la Junta de Castilla y León ya había marcado este punto, ubicado en el pueblo de Audanzas del Valle, como posible asentamiento romano y las catas comenzaron hace un año.
«Haciendo los caminos de la reconcentración parcelaria fue cuando se encontró el asentamiento en el paraje de El Olmarón», explica el alcalde de La Antigua, Francisco Javier Alonso, quien detalla que «los restos se llevaron a Patrimonio y ellos determinarán si se sigue con las catas o no».
Más detalles
Un informe preliminar de La Junta señala que el yacimiento está localizado al sur del pueblo, en una zona llana dedicada al cultivo agrícola y cerca del arroyo Grande. En total, más de cuatro hectáreas de enclave romano —si bien la excavación es de alrededor de 60 metros cuadrados— en el que se han encontrado restos de ladrillo y azulejos y algo sorprendente: conchas de almejas. Se trata de algo más habitual de lo que puede parecer en un principio, pero no deja de ser uno de los puntos más llamativos del descubrimiento.
«La gente mayor del pueblo dice que aquí había un convento», asevera Alonso, quien apuesta por la idea del asentamiento. Un yacimiento que, según los expertos, presenta un buen estado de conservación y que pertenece a la época tardorromana. Las conchas de almejas aportarían una nota noble al asentamiento.
Se habla de que este poblado romano sería de antes del año 700, lo que supondría un cambio trascendental para la historia del pueblo de Audanzas del Valle. «La historia de este pueblo la tenemos datada en el año 900, lo que cambiaría bastante el asunto», explica el regidor.
El descubrimiento está visible y abierto a las visitas del público. De hecho, desde que salió a la luz ha recibido bastantes visitas de vecinos y gente de la zona. «Nos gustaría que se quedase visible como un reclamo turístico para el municipio», señala Alonso. En las cuatro hectáreas que ocupa, hay una zona central en la que hay mayor concentración de materiales constructivos, como tejas, ladrillos o tégulas, según se detalla en el informe preliminar de la administración autonómica, en el que se denomina al lugar como El Palacio, si bien es conocido por los vecinos como El Olmarón. En el mismo documento se apunta a que «en todo el área, dedicada al labrantío de hortalizas y legumbres, se observa un abundante número de materiales constructivos y, en proporción, escasos ejemplares cerámicos».