Prioro no olvida el oficio de la trashumancia
Las ovejas merinas, los segadores y la exhibición de perros de la Guardia Civil asumieron el protagonismo de la fiesta que da la bienvenida al verano en la montaña leonesa

Las ovejas merinas fueron recibidas por el públlico a la entrada de la era de Prioro.
Un año más, y ya van 32 ediciones, la localidad de Prioro, en la Montaña Oriental de León, ha celebrado la Fiesta de la Trashumancia, que «rinde homenaje a los pastores trashumantes de nuestra tierra con la degustación de la gastronomía típica de esta zona», según Manuel Herrero, alcalde de Prioro, quien destacó la importancia de seguir recordando a aquellos pastores de los pueblos de Prioro y Tejerina; unos hombres que debían abandonar sus hogares para dedicarse a una profesión muy dura. Recordó que el apoyo de la Diputación de León y de la Junta de Castilla y León es vital para seguir apostando por este festejo y evitar que se pierda. La primera de las actividades fue el concurso de siega, en el que se dieron cita diez segadores de la comarca. El más rápido en segar su marayo fue Manuel González, de Boca de Huérgano, seguido de Paulino Villarroel, de Tejerina, y José Mª del Cojo, de Los Espejos de la Reina.
La actividad que más expectación causó, y que supuso una novedad en esta edición, fue la demostración de medios de la Guardia Civil, en la que participaron efectivos de Seguridad Ciudadana, Tráfico, el Seprona y el Servicio Cinológico (la unidad especializada en el uso de perros policía y de trabajo). Estos canes realizaron una exhibición para localizar estupefacientes ocultos entre varias maletas y en el interior de vehículos oficiales. Asimismo, el público pudo conocer los diferentes vehículos que el instituto armado utiliza en su labor.
En esta localidad montañesa, uno de los momentos más esperados llegó cuando más de un millar de ovejas merinas entraron en el recinto acompañadas por las autoridades, el grupo de bailes regionales y los pendones de la comarca. A su conclusión, varios centenares de personas se reunieron para participar en la degustación de la típica comida pastoril. Por la tarde fue el turno del corro de lucha leonesa de base, seguido de una muestra de trabajo con perros de raza carea leonés. La asociación cultural La Beroja deleitó a los asistentes con el baile de la rosca, antesala del momento en que se degustó este dulce típico acompañado de chocolate. La jornada festiva finalizó con una divertida carrera de madreñas.
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