La Peregrina desata la devoción en Sahagún
La Virgen, obra de 'La Roldana' protagoniza una de las fiestas más célebres del Camino

Virgen de La Peregrina en el santuario.
La villa se viste de fiesta para comenzar un camino de peregrinación en torno a la Virgen de La Peregrina, obra de la sevillana María Luisa Roldan («La Roldana») como compañera y guía del camino.
Como cada 2 de julio vecinos y visitantes se echan a la calle para acompañar a la patrona, símbolo del peregrino, que es un lazo de unión entre caminos y devociones. Esta festividad sirve como punto de encuentro entre los peregrinos llegados por el camino de Madrid, dejando atrás Medina de Rioseco, lugar donde un día pidieron albergue y descanso monjes andaluces que portaban la imagen que actualmente venera la villa.
Madre peregrina y guía de romeros, fue en el viejo convento Franciscano donde quedó depositada la imagen de la Virgen que hoy se venera, haciéndose realidad el dulce sueño de un fraile bueno y caprichoso que, entrono a la virgen, hizo el santuario que pone nombre, al tiempo que une caminos de peregrinación entre Sevilla , Sahagún, y Santiago. Este punto donde cada año miles de romeros rinden culto al apóstol, no sin antes haberlo hecho ante la Virgen de La Peregrina después de un largo camino en busca de la indulgencia del Apóstol.
El pueblo entero, rinde culto acercándose hasta el santuario, siendo este Hito 21 del Camino Cultural de Europa, una jornada cargada de actos religiosos desde muy tempranas horas. Rodeada de fieles, los dulzaineros de León afinaron melodías tradicionales llevando a la patrona a hombros por el mismo camino que a diario lo hacen cientos de romeros. Uno de los momentos mas especiales es cuando la patrona hace un alto en el camino ante la residencia hogar San José, durante la cual, sus residentes ofrecen oraciones y pétalos florales a la patrona, un momento de paz y sosiego en medio de una vida de peregrinación.
Los actos continúan hasta alcanzar el monasterio de las benedictinas, momento en el que la comunidad entona la Salve Regina ante un silencio sepulcral. Al final la procesión continuó hasta alcanzar el lo alto del camino el santuario donde fue depositada la imagen.